De las palabras y los dichos de la boca según Proverbios.

Predicador: Yaneth Guerrero

 Hay seis cosas que el Señor aborrece, y siete que le son detestables: 
 los ojos que se enaltecen, la lengua que miente, las manos que derraman sangre inocente, 
el corazón que hace planes perversos, 
los pies que corren a hacer lo malo, 
el falso testigo que esparce mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.

Proverbios 6:16-19

Proverbios nos enseña que es posible heredar sabiduría y conocimiento mediante el uso de refranes y dichos que “calen” de manera fácil en la mente de las personas y perduren en el tiempo. En este episodio, el predicador  ilustra de manera muy vívida cómo este hecho no ha sido ajeno a nuestra cultura; los dichos y refranes de los colonos y de nuestros abuelos han levantado esta generación, y tristemente no somos más sabios que nuestra generación anterior, ni tampoco son propiamente proverbios bíblicos los que escuchamos a diario de boca en boca en nuestra sociedad Colombiana. por ejemplo: “el vivo vive del bobo”; “hecha la ley, hecha la trampa”… mal-aprendimos a “justificar” con un refrán, un antivalor para beneficio propio, sin sopesar  el  daño colectivo.

Proverbios señala, diferencia  y relaciona de manera directa los dichos de la boca, lo que el oido escucha y lo que hay en el corazón . Encontramos palabras falsas, aquellas que destruyen la vida, el futuro y ofenden a Dios, es mejor evitarlas aunque es fácil caer en ellas:

  • Las mentiras (Prov. 19:22). ¡Cuidado!, en las mentiras se esconde el odio (Prov. 10:18), quien miente detesta a quien le escucha.
  • La rencilla (Prov. 18:6). Y esto tiene que ver con la forma en la que respondemos, en las palabras que usamos para armar pleito. Muy común en la boca de quien todo el tiempo busca ofender y vivir en riña, causa contienda, muestra desprecio por su prójimo, hiere con la lengua como con una espada y escupe necedades.
  • El chisme (Prov. 11:13). El problema con el chisme es que no es una mentira, por el contrario es una verdad (deliciosa al oído y a la lengua), pero dicha a la persona incorrecta, en el actitud incorrecta y en el escenario incorrecto. Cuídate de no disfrazar o que te disfracen un chisme por un asunto de oración con tu prójimo. ¡No se puede confiar en un chismoso!.
  •  la calumnia (Prov. 10:18), y esto tiene que ver con levantar una falsa acusación contra otra persona, y también con el burlarse del otro. Proverbios dice que calumniar o hablar mal de alguien es maldecirlo, menciona el predicador que ¡es como echarle cemento en la cara!,  ¿después como lo limpiarás?.
  • Lisonja (Prov. 26:23),Es la adulación con propósito engañoso y malo. Dentro de esta definición cabe la zalamería y de aquel que se jacta de sí mismo (Prov. 27:2) “alábate pollo que mañana te guisan”.

Dios nos llama a revisar los dichos de nuestra boca: ¿qué tanto has herido con tus palabras?, ¿A cuantos has marcado con ellas?, ¿que tanta maldición han proferido tus labios?, Santiago 3:5-6Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa!. También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida”.

Qué fácil hablar  y cuán difícil estar en silencio, ¡nos cuesta quedarnos callados! …  Proverbios rescata también las  palabras de vida: justas, claras, irreprochables, fuente de vida, instrumento principal de la sabiduría, orientan a muchos, brindan consuelo, se le comparan a plata refinada, árbol de vida, panal de miel que endulza la vida y la salud del cuerpo, es agua profunda y arroyo de aguas vivas. Muchas veces la palabra más bonita y más apreciada es el silencio, si no hay nada bueno que decir, ¡guarda silencio! (Prov. 17:28).

Pregúntate ¿de donde procede lo que haz hablado?,  “de la llenura del corazón habla la boca del hombre,” y esta es la relación recíproca entre lo que escuchas, lo que va a tu corazón y lo que hablas; ¿qué hay en tu corazón que se esta haciendo manifiesto con tus palabras?, ¿donde escuchaste lo que hay en tu corazón?, y ¿a quien lo enseñas cuando lo predicas?… ¡Cuidado con los tuyos!.

Dios ha enviado a su hijo unigénito, quien nos da su palabra limpiadora, y nos ha prometido desde antes: “Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo, y no vuelven allá sin regar antes la tierra y hacerla fecundar y germinar 
para que dé semilla al que siembra y pan al que come, así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, 
sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos.” Isaías 55:10-11. Él nos hizo a su imagen y semejanza, y espera que reflejemos ello cuando de nuestra boca salen palabras de vida, y no palabras Falsas. Mucho de lo que decimos viene de lo que escuchamos; antes de hablar, mejor escucha primero la voz de Dios y su sabiduría, después de eso, entonces HABLA  de lo que escuchaste !!!.

La sabiduría en la restauración de las relaciones

Predicador: Cesar Villanueva

El que cubre la falta busca amistad;
Mas el que la divulga, aparta al amigo.

Proverbios 17:9

A menudo observamos el mundo, las personas y nuestro entorno de acuerdo a nuestros prejuicios (o mapas mentales) y nuestras experiencias aprendidas de la infancia en lugar de hacerlo a través de la Palabra de Dios; en este episodio, el sicólogo y predicador César Villanueva nos habla sobre la sabiduría en la restauración de las relaciones, y nos muestra que aunque estemos en un mundo cambiante, donde es más fácil cambiar  algo que restaurarlo , no debe ser así con las personas ni en la forma de relacionarnos. Finalmente nos invita a vivir un relación sana con estas simples pero poderosas pautas bíblicas:

  • Cubrir la falta: (Prov. 17:9), se entiende por cubrir, la capacidad de perdonar; la de aquel capaz de proteger al otro y su relación por un corazón perdonador nutrido de la palabra de Dios, y es así como aprendemos a valorar al otro por lo que verdaderamente es y no por lo que nos hizo. (Tal vez el perdón no pueda cambiar tu pasado, pero sí puede cambiar tu futuro.)
  • Reclamar: (Prov.  27:5-6), reclamar el amor verdadero, como quien defiende lo que ama, en muchas relaciones no hay reclamos sinceros, por que existe temor, miedo y ello genera una falsa sensación de bienestar que disfraza el dolor de hipocresía. Dios nos quiere ayudar a descansar en la gracia de amor verdadero y como tal lo reclama.
  • No esconder el dolor: (Prov. 10:18), cuando hablamos de “odio” nos referimos a la posibilidad de ser herido, y ello es inevitable cuando amamos y/o estamos en una relación, aunque no podamos evitar que nos ofendan, es nuestra decisión que hacer con ello, y el camino equivocado es guardarlo en el corazón. Cuando te ofendan, reclama, porque esconder el dolor te llevará a una mentira.
  • Ser prudentes: (Prov. 11:12-13). No menosprecies a tu prójimo aunque a tu juicio esté equivocado, más bien como nos invita la Palabra, pronto para oír tardo para airarse, lograr una actitud pacificadora; la prudencia protege la relación antes de hacer Juicio y proferir palabra, la prudencia te ayuda a construir. ¡Que no tengan que pasar muchos años antes de aprender a ser prudentes!.
  • Tener misericordia (Prov. 25:21-22). Incluso quienes menos lo merecen (según la ofensa y el dolor que tenemos), necesitan de amor y de un amigo, tienen hambre de un abrazo y sed de una palabra de afecto, es pues la invitación de “sustentar” al que nos aborrece y vencer el mal haciendo el bien, esta es la batalla del corazón.

Y es de esta manera como Dios cubrió nuestros pecados, nos ha reclamado aquel primer amor olvidado, no ha encubierto el dolor del sacrificio de su hijo amado por nosotros, ha sido prudente para encontrar nuestro pecado y nos ha abierto sus brazos de misericordia a fin de restaurar su relación con nosotros. Seamos pues imitadores de su gran amor restaurador.

En este enlace encontrarás la diapositiva con los versículos mencionados:
Sabiduría en la restauración de las relaciones

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Emparentarnos con la Sabiduría

Predicador: Raúl Rodríguez.

 Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre. Adornarán tu cabeza como una diadema; adornarán tu cuello como un collar.

Proverbios 1:8-9

 En este episodio, el predicador inicia con la pregunta de ¿qué es sabiduría?, y responde de manera simple: “sabiduría es, saber vivir, actuar, hacer y hablar en cada plano de nuestra vida, bajo la premisa del temor a Dios” , luego ilustra mediante ejemplos cómo en nuestra generación, el acceso a la información y las comunicaciones abarrotan de manera exagerada las mentes de las personas, y a pesar de ello, no encontramos sabiduría, por el contrario pareciera que entre más amigos en las redes sociales, y más información tenemos, más “extraviados” estamos de alcanzar la sabiduría de Dios.

 De manera lenta y sigilosa, la distracción de este mundo pareciera que se está llevando nuestra identidad. ¡¿Qué nos ha pasado?!, ya no hay padres que enseñen a sus hijos cómo tratar a una dama, ni hijos que quieran ser como sus padres (porque la identidad la da el grupo de amigos y su aceptación), ya las jovencitas juegan a ser madres con niños de verdad (fuera de casa encontró la palabra de Amor que su padre nunca le dijo); es una época donde escasea la instrucción, vivimos como huérfanos de la dirección de un padre y su enseñanza.

 Es necesario traer la voz de Dios a casa, si los jóvenes de esta generación crecen en ambientes donde papá y mamá hablan, afirman y valoran, entonces tendrán identidad, y esto marca la diferencia cuando hay que tomar una decisión (Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Prov. 22:6), los amigos deberían ser como los que describía el salmista (Soy amigo de todos los que te honran, 
de todos los que observan tus preceptos. Salmo 119:6-3)

 No queremos que el nombre de nuestra ciudad sea descrito como en el libro de Oseas  (Galaad es una ciudad de malhechores;  sus pisadas dejan huellas de sangre. Oseas 6:8), y para ello es necesario “emparentarnos” en casa con la palabra de Dios; y así como hay regocijo en la visita de un pariente amado,  hay que celebrar y propiciar el encuentro familiar con la palabra de Dios, proclamar el temor de Dios, aborrecer el mal y ser testigos de lo que Dios quiere hacer para esta sociedad. Sólo con temor a Dios, sólo con cada vida entregada a Él, ésta ciudad tendrá un futuro mejor.

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La amistad y la sabiduría

Predicador: Mauricio Borrero

En todo tiempo ama el amigo; para ayudar en la adversidad nació el hermano. Prov. 17:17

 La amistad no es algo que Dios ordene de manera estricta, sin embargo tenemos por segundo mandamiento el de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, y ello incluye a quienes no queremos amar (a nuestros enemigos por ejemplo) y es este amor, el fundamento de una verdadera amistad.

Aunque no fuimos creados para hacer amigos, es la amistad en si misma un pilar que sirve de plataforma para llevar a cabo la tarea que Dios nos ha encomendado. Que triste y contradictorio es tener un numero muy grande de “amigos” y cargar con un sentimiento de soledad por la ausencia de un verdadero amigo con quien intimar.

 En este episodio, el predicador señala desde proverbios cómo es el tipo de amistad que Dios espera que tengamos y cómo se define un amigo a la luz de proverbios; y para ello menciona 3 aspectos fundamentales:

  •  ¿Como es el carácter del amigo anhelado? el amigo anhelado es aquel todos quisiéramos tener: Quien encubre la falta y nos da su perdón (Prov. 17:9), es quien siempre ama (prov. 17:17), es aquel que siempre se muestra como amigo (Prov. 18:24) y es aquel que se atreve a corregirnos cuando estamos equivocados (Prov. 27:5-6). Podría decirse que el amigo anhelado es aquel que nos acerca a Dios.
  • ¿Cuales son los amigos que no deseamos? Aquellos que nos alejan de Dios, su propósito y la iglesia (Santiago. 4:4), hay que ser sabios para distinguirlos pues, se camuflan en nuestros círculos sociales, como amigos de “buenas intenciones” (compadres, parceros, chabacanes, colegas, camaradas), con invitaciones y argumentos ajenos al propósito de Dios, son condescendientes con el pecado y amantes de los placeres, bastante influyentes con “ideas nuevas” de libertad sobre un dios permisivo con el pecado.
  •  ¿Como es nuestro amigo amado? Bien lo dijo Jesus, Nadie tiene amor más grande que el dar la *vida por sus amigos”. (Juan 15:13), es pues el verdadero amigo aquel que da la vida por el otro como lo hizo Cristo por la humanidad. El amigo amado es aquel que cumple con las expectativas del otro (Juan 15:14), aquel que conoce mi vida y con quien puedo intimar sin secretos, así como le dijo Jesus a sus discípulos “los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes” (Juan 15:15b).

¿Eres reconocido por ser un buen amigo?, ¿Tienes un amigo anhelado?, oramos a Dios por ti y tus amigos, si te has sentido solo recuerda que Jesus es nuestro amigo anhelado y si quieres un amigo, recuerda mostrarte como tal.

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