Elige por Fe…

“Al oírlo, Jesús se asombró de él y, volviéndose a la multitud que lo seguía, comentó:
—Les digo que ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande” Lucas 7:9

En este episodio, tenemos un invitado especial, quien trae saludos de amor y paz desde Canadá.
En su mensaje de hoy, nos enseña que tenemos la posibilidad de elegir cómo Dios escogerá bendecirnos y ello dependerá de nuestra medida de Fe; en su ilustración utiliza la historia del centurión descrita en el evangelio de Lucas capitulo 7 quien literalmente ASOMBRÓ a Jesus con su Fe. De esta manera aprendemos 3 cosas:

  •  No necesariamente una Fe “poderosa” es una característica propia de un gran ministro, evangelista o apóstol, – Pedro, Juan, María e incluso Pablo tuvieron una gran Fe, sin embargo la biblia sólo describe un episodio donde Jesus se ASOMBRÓ, con la Fe de una persona.
  • La Fe es como un músculo, si no se ejercita se debilita
  • El enemigo de la Fe es el miedo, es lo único que la puede “evaporar” – ¿Cuál es tu temor?

La Fe como la gran fuerza usualmente es mejor exhibirla cuando se ejercita a menudo. Escoge cada día poner tu Fe en un Dios lleno  de Fidelidad y observa cómo llega tu bendición.

El señor es mi Pastor

“El Señor es mi *pastor, nada me falta;”
Salmo 23:1

Predicador: Carlos Mendivelso

En este episodio, el predicador nos enseña a partir de este texto a conocer a Dios en 3 facetas o en 3 “P”: Necesitamos de su Presencia, Él es nuestro Pastor , y Dios nos ha dado su Provisión.

De esta manera aprendemos que necesitamos ser pastoreados, reconocer su presencia y entender que su provisión va más allá de las finanzas.

Abre tu corazón al pastoreo de Jesus, cierra tus ojos y reconoce su presencia sin importar las circusntacias, aceptando su sacrificio como la mayor provisión que ha sido dada a nuestra vidas. Que Dios te bendiga y su presencia te acompañe.

Dos claves para alcanzar la sociedad

“Esto continuó por espacio de dos años, de modo que todos los judíos y los griegos que vivían en la provincia de Asia llegaron a escuchar la palabra del Señor.” Hechos 19.10. NVI.

Predicador: Rick Eby (Invitado, parte del equipo de canadienses para vive el inglés)

Rick nos cuenta que vive en una pequeña ciudad, que según él se parece mucho a Medellín, salvo por dos diferencias, la primera, las montañas que la rodean están cubiertas de nieve, y la segunda, en su ciudad apenas viven unas siete mil personas. Cuenta también que cuando se vive en una ciudad tan pequeña todos saben de la vida de todos.

¿Cómo se riegan las noticias? ¿Cómo se propagan los comentarios y la información?Hoy vamos a ver en Hechos 19, como se regaron las Buenas Nuevas, en la provincia de Asia.

En el verso diez, hay una palabra clave en este fenómeno, el “todos”,usado para definir los que habían escuchado el mensaje. No sabemos cuanta gente había en la provincia de Asia, pero sí se sabe que era una provincia grande, con muchas ciudades importantes y claves en la región y el imperio romano. Pueden haber sido miles o cientos de miles de personas, no importa, lo que importa es que escucharon todos. También es importante en este verso el hecho de que este proceso tardó dos años, no se cumplió de un día para otro, fue con tiempo y constancia de Pablo y los discípulos.

Esto hace pensar en la misión que tenemos de llevar la gloria de Dios,y en las excusas que nos decimos: no hay interés de la iglesia, no hay recursos, no hay obreros, que hay mucha gente sin conocer de Dios… Pero en este capítulo 19 vemos que un grupo de cristianos cumplió con su misión, y llevó el mensaje de salvación a todos los de la provincia de Asia. Esto es algo que reta, que confronta con las dudas, presuposiciones y temores sobre nuestra capacidad de cumplir con lo que Dios nos pide.

Para aceptar el reto de cumplir con la misión y para entender cómo se logró esto, Rick nos muestra dos claves para hacer que las buenas nuevas lleguen a todos a nuestro alrededor.

Claves para llevar a todos las buenas nuevas:

  1. En el verso 11 se nos dice: “Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo.” Dios es el que obra, Él hace los milagros y obra a través de nosotros al igual que lo hacía con Pablo, pero para que esto ocurra tenemos que considerar que: Dios actúa para mostrar su gloria, y Él no da su gloria a otros, lo que implica que cuando actuamos debemos darle la gloria a Dios en todo. En otras palabras, la gloria de Dios estaba segura en las manos de Pablo. ¿Dios puede confiar su gloria a nosotros como lo hacía con Pablo?

  2. En el verso 9 y 10 se nos dice: “Así que Pablo se alejó de ellos y formó un grupo aparte con los discípulos; y a diario debatía en la escuela de Tirano. Esto continuó por espacio de dos años.” Durante dos años, Pablo habló de Jesús, de su obra, de la salvación, del Espíritu Santo y de las Escrituras. Durante este tiempo estudiaron, aprendieron y practicaron la Palabra de Dios. Este constancia le dio poder y libertad al Espíritu Santo para obrar en medio de ellos y llevarlos a cumplir con la misión.

Al ver estas dos claves, y al ver el relato cabe preguntarse: ¿Puede ocurrir algo así otra vez? ¿Puede ocurrir en Medellín? ¿Puede pasar que todos en el valle de Aburrá escuchen la Palabra de Dios?

La verdad es que no somos diferentes a los creyentes de hechos 19,la provincia de Asia estaba tan perdida y necesitada de salvación como nuestras modernas ciudades. Los creyentes también tenían debilidades y conflictos, pero cuando decidieron seguir y vivir en La Palabra, dejaron todo para ser guiados por el Espíritu. Necesitamos darle libertad al Espíritu Santo para que nos muestre y guía en los cambios que debemos hacer en nuestras vidas. ¿Puedo pedirle a Dios que me muestre que áreas de mi vida debo cambiar? ¿Puedo pedirle al Espíritu Santo que me escudriñe? ¿Está la gloria de Dios segura en mis manos?

Esperar con esperanza

Ahora bien, en Jerusalén había un hombre llamado Simeón, que era justo y devoto, y aguardaba con esperanza la redención de Israel.  NVI Lucas 2:25

Predicador: Diego Cardona

Acabamos de terminar el año, y durante este esperamos muchas cosas: cambios en nosotros, en los hijos o en otras personas, tal vez en nuestro carácter o en el trabajo, o quizás en el plano espiritual. Y es probable que estos cambios no llegaron. Sin embargo, ante cada nuevo año nos preguntamos ¿Qué podemos esperar de él? Este mensaje nos habla sobre la espera del cristiano, la espera que para un personaje llamado Simeón se describe como aguardar con esperanza.

Esperar es algo que se puede hacer de diferentes formas y con diferentes actitudes, y esto es lo que hace la diferencia entre una espera con esperanza o desastres personales. Simeón, el personaje en el cuál se centra este mensaje, esperó durante toda su vida el cumplimiento de una promesa dada personalmente por Dios. Su esperanza estaba fundamentada en las Escrituras por un lado, y por otro, en una promesa única y personal: que no moriría sin antes ver al Cristo del Señor.

En este mensaje vamos a contemplar en primer lugar a Simeón como ejemplo de un creyente que espera con confianza en Dios, y en segundo lugar vamos a ver cuatro claves para aprender a transformar nuestra espera en esperanza.

¿Que vemos en Simeón?

Lo primero que vemos es su actitud ante el paso del tiempo, él esperó toda su vida. Entendió que no esperaba según su tiempo, sino según el tiempo de Dios, el Kairos, que es el momento escogido por Dios en su soberanía, y que nosotros no podemos medir, anticipar o predecir. Lo segundo que vemos es que esperaba basado en algo profundo y personal, una promesa individual: no moriría sin antes ver al Cristo del Señor. Sin embargo, esa promesa no tiene que ver con su historia propia, o su provecho personal. Esa promesa tan especial no estaba limitada a su propia historia, sino que pertenecía a la gran historia de Dios en medio de las pequeñas historias de los hombres. No era una esperanza egocéntrica sino teocéntrica. Y en tercer lugar, aunque él solo cargó a un bebé, y no vio lo que sería en el futuro ni vio sus obras maravillosas, declaró que su espera había sido satisfecha. La razón de esto es porque su esperar fue en Dios, el cimiento de su esperanza era Dios mismo.

Las cuatro claves para transformar la espera en aguardar con esperanza, según lo que vemos en Simeón son:

  1. Vivir sometido a la Palabra de Dios en sus dos dimensiones. La dimensión de la Palabra universal, declarada en las Escrituras. Y la dimensión de la palabra personal, individual, que nos guía.
  2. Vivir movidos por el Espíritu Santo, guiados, llevados hacia Jesús mismo.
  3. Vivir siendo adoradores, presentándonos ante Dios en el nombre de Jesús. Como Simeón, adorar contemplando a Jesús.
  4. Vivir con propósito, cumpliendo la misión cristiana. Los que esperan en Dios buscan ser bendición a otros.

La conclusión final: Aguardar con esperanza nos lleva a mirar el evangelio, que es el encuentro con alguien perfecto que transforma nuestra espera en esperanza. Y al encontramos con el evangelio, debemos vivir en él, en la Palabra, en el espíritu, en adoración y con propósito.