El Sermón del Monte PIV – Jesús y la ley

(17) Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido. (19) Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe será considerado grande en el reino de los cielos. (20) Porque les digo a ustedes, que no van a entrar en el reino de los cielos a menos que su justicia supere a la de los fariseos y de los maestros de la ley. Mat 5:18-20

 Predicador: Theo Donner.

Este es el pasaje clave del Sermón del Monte, de hecho, no sólo es un pasaje fundamental para entender el Sermón del Monte, sino para todo el tema de la relación entre antiguo y nuevo testamento, la relación entre la ley mosaica y el evangelio de Cristo.

Pero para entender estas claves, debemos entender la problemática de Israel con la ley. En primer lugar debemos comprender a profundidad la importancia de que el mismo Jesús diga en el pasaje que nos concierne, que Él mismo vino a cumplir la ley y los profetas. La transcendencia de esta afirmación radica en:

1. Todo el nuevo testamento demuestra la incapacidad de Israel de cumplir con los mandamientos de Dios.

2. Esa incapacidad de cumplir con el pacto representa para Israel la expectativa del castigo por el incumplimiento, en este caso: la muerte.

3. Por extensión, todos los hombres somo merecedores del castigo por el incumplimiento de la ley. Somos incapaces de autojustificarnos ante Dios.

Sólo existe una persona que cumple con la ley, una persona que no tenía motivos para pagar la condena por el incumplimiento de ley, pero que sin embargo, siendo sin pecado, murió como cumplimiento absoluto de la ley y para satisfacer la deuda del hombre con Dios. Esta persona es el mismo Jesucristo.

El Sermón del Monte PIII – ¡Ya eres sal y luz!

“Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee. Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.”
(Mat 5:13-16)

Predicador: Carlos Mendivelso

Continuamos con la serie del sermón del monte, y nuevamente se nos recuerda lo que ya somos en el Reino a través de dos ilustraciones: la sal y la luz.

A través de estas dos comparaciones, El Señor nos habla de dos de las características que deben definir a todo discípulo: nuestra identidad y nuestro propósito.

Identidad: Cuando se nos compara con la sal y la luz, no se nos dice lo que debemos ser, sino que se nos dice lo que ya somos: Ustedes son la sal… son la luz… No partimos en nuestra vida cristiana para ser algo, ¡Ya los somos! En el Reino tenemos una identidad.

Propósito: La sal tiene una función importante: evita la corrupción, preserva. Y de igual forma, la luz aleja la oscuridad, disipa las tinieblas. Ya sea como un agente preservativo, o como luz, estamos llamados a ser visibles, activos, no nos podemos esconder, ni individualmente ni como cuerpo.

Por último, tenemos que entender que para ser sal y luz tenemos que acercarnos a la fuente que nos da ese sabor, a la fuente que hace que reflejemos la luz: a Dios mismo.

El Sermón del Monte PII – Las “Dichosidades”

Predicador: Theo Donner.

Continuando con la serie de predicaciones sobre el sermón del monte, Theo Donner nos habla en este episodio sobre las bienaventuranzas y para ello tiene en cuenta el contexto social de la época y su significancia dentro del evangelio según San Mateo.

Es muy fácil mal interpretar un texto de la biblia o más aún “amañarlo” al beneficio personal, eso es algo que el predicador quiere evitar en las bienaventuranzas dejando claro su significado y para ello utiliza 4 tópicos:

  1. Es necesario entender que las bienaventuranzas hacen “resonancia” en el antiguo testamento, es decir tienen un fundamento allí, y para entenderlas hay que conocer ese contexto (Génesis 15:1, Salmo 37:1-11, Salmo 73, Isaías 40:1, 57:15,61).
  2. ¿Qué significa el sermón de Jesus en el marco social del primer siglo de palestina y Judea?
  3. ¿Cómo cabe este texto dentro del evangelio de mateo?, es decir ¿Cómo nos ayuda el resto del evangelio a entender lo que Jesús Dice?
  4. ¿A quién se dirige Jesús con estas palabras? Y ¿cómo nos pueden hablar a Nosotros?.

Finalmente concluye diciendo:

Así cómo el antiguo testamento habla de una esperanza en el futuro, el Nuevo también… y esto significa que nosotros hemos de leer las bienaventuranzas cómo palabra de aliento porque somos llamados a ser el remanente fiel, los humildes, los que sufren, los que tienen puesta su esperanza en Dios en medio de la realidad en que vivimos. Nosotros estamos llamados a guardar la fidelidad de Dios, a no irritarnos por los malvados, no envidiar a los que ‘tienen todo en esta vida’; a esperar la consolación que sólo Dios puede dar, y a la vez, procurar reflejar en nuestra vida la paz, la compasión, el amor de Dios. Ese es nuestro llamado y eso incluye el llamado a declararnos seguidores de Jesús, proclamar el evangelio del reino de Dios que se hace realidad en Cristo. ¡No importa lo que diga la gente!.”

El Sermón del Monte I – Serie de predicaciones

 1 Cuando vio a las multitudes, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron,2 y tomando él la palabra, comenzó a enseñarles diciendo:
Mateo(5:1)

Carlos Mendivelso
Serie- El sermón del Monte

Tal vez vayas a necesitar un separa-libros para esta época, y tendrás que ubicarlo en los capítulos 5,6 y 7 del evangelio según San Mateo. Así introduce el predicador Carlos Mendivelso esta nueva serie de predicaciones sobre el sermón del monte. En el podcast de hoy, el predicador plantea 3 preguntas sobre el conocidísimo sermón del monte:

1. ¿Qué contiene el sermón del monte?
2. ¿Por qué estudiar el sermón del Monte?
3. ¿Para quién es el sermón del monte?

Piensa por un momento que puedes comprar un “paquete de turista” al reino de los cielos, con un completo tour incluido que te permita conocer de cerca tan maravillo reino; ¡pues aquí lo tienes!, es el sermón del monte donde nos encontramos con Cristo y tenemos una descripción de la vida en el reino de Dios. Te invito entonces a que no seas turista si no ciudadano de este reino, permite que Cristo reine en tu corazón y ponte en primera fila como los discípulos en el sermón del monte, quienes además de un sermón auscultaron el corazón del señor y disfrutaron de su compañía.

Preciosa certidumbre cristiana (Viernes 27-01-12)

Nota: este mensaje fue grabado en la celebración del viernes de la comunidad de El Redil, y es un mensaje diferente al presentado en la celebración del domingo 29.

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida: y en la casa del SEÑOR moraré por siempre.” Salmo 23.6 (RV 1960).

 Predicador: Ronald Orozco

Ronald nos presenta de forma amena el significado de una certidumbre y confianza puesta en el Buen Pastor. David, en un momento de angustia escribió este salmo, en el que se refleja su experiencia como rey, que en medio de muchas dificultades entendió el significado de ser pastoreado y cuidado por el Rey de Reyes.

Si somos sinceros, pensar que el bien y la misericordia nos acompañarán cada día de nuestras vidas puede parecernos exagerado, ¡pero es realidad! Porque Dios nos ama, nos ha hecho hijos, Él se acerca a nosotros con amor, con un genuino interés.

Esta realidad, se refleja en tres grandes verdades:

  1. Ciertamente el bien nos seguirá todos los días de nuestra vida, aún cuando parece que la vida es dura, difícil, con dificultades y pruebas. Nuestra realidad es que el sufrimiento, la necesidad y el dolor no desaparecen de nuestra vida por el sólo hecho de estar con Dios.
  2. Ciertamente la misericordia de Dios nos seguirá todos los días de nuestra vida. No nos basta el bien de Dios ofrecido en el salmo, necesitamos también su misericordia porque somos débiles, inseguros, y pecadores. No podríamos seguir en la presencia del Padre si no fuese por su misericordia hacia nosotros.
  3. El bien y la misericordia nos anuncian un bien mejor, la esperanza de la presencia de Dios en nuestras vidas. Dios nos ama tanto, y su compromiso de amor es tan profundo que nos da la garantía de una morada con Él, de una esperanza eterna.