No confies en ti mismo…

Predicador: Carlos Mendivelso

A algunos que, confiando en sí mismos, se creían justos y que despreciaban a los demás, Jesús les contó esta parábola: 10 «Dos hombres subieron al *templo a orar; uno era *fariseo, y el otro, *recaudador de impuestos. 11 El fariseo se puso a orar consigo mismo: “Oh Dios, te doy gracias porque no soy como otros hombres —ladrones, malhechores, adúlteros— ni mucho menos como ese recaudador de impuestos. 12 Ayuno dos veces a la semana y doy la décima parte de todo lo que recibo.” 13 En cambio, el recaudador de impuestos, que se había quedado a cierta distancia, ni siquiera se atrevía a alzar la vista al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: “¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!”
14 »Les digo que éste, y no aquél, volvió a su casa *justificado ante Dios. Pues todo el que a sí mismo se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

NVI Lucas 18:9-14

Se nos ha enseñado a  confiar en nuestras propias capacidades, en lo que podemos hacer, en lo que podemos controlar.. nos dicen: “Tú eres el límite”; “¡¡confía en ti y lo lograrás!!” …pero el ser humano se ha demostrado a sí mismo que no se puede confiar en él. Por otra parte encontramos a personas que confían tanto en sí mismas que se creen con el derecho  de despereciar a otros en “quienes no confían”, que tal vez “no pueden hacerlo como ellos”….

Cuando te comparas con otros, pretendes conocer “Tu medida”, pero hoy, el predicador nos invita a compararnos con Cristo; así veremos qué medida de Él tenemos en nosotros; cuando te comparas con Jesús, entiendes cuan pecador o que tan justo eres… o si más bien eres de quienes se comparan con lo “más grandes” y te sientes “pequeño”.. te invito a que descubras la grandeza de Cristo en tí… El mensaje de hoy nos enseña que no debemos confiar en nosotros mismos. Por el contrario, nuestra confianza en nosotros estorba al plan de Dios. Más bien confía en lo que Dios tiene planeado para tí y lo que Él hará contigo!!!

Parábola de los talentos

Predicador: Carlos Mendivelso

Mateo 25.14-30

Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”

 

¿Cual es nuestra relación con el miedo? ¿Cómo éste domina nuestras vidas? Cuando Jesús contó la parábola de los talentos no habló solamente de la administración de dinero, tampoco de los dones y talentos que ha dado. Esta parábola es más profunda, tiene sentidos que nos hablan del miedo que destruye la generosidad, nos habla de la gracia y del carácter del siervo que la recibe.

Dios nos ha dado grandes recursos en su gracia, recursos de todo tipo y según nuestras capacidades.  Y esta parábola sobre la gracia entregada nos llama a tener presente que:

  1. Dios no nos llamará a cuenta por lo que produzcamos, sino por el carácter demostrado al usar los talentos entregados.
  2. Aunque parezcan grandes talentos, Dios nos recuerda que eso es poco con comparado con lo que tiene para los siervos fieles.
  3. El uso que demos a los talentos que Dios nos da refleja nuestra teología.
  4. La gracia empleada sobreabunda, mientras que la enterrada es estéril.
  5. La gracia es un talento que Dios nos da para que lo invirtamos.

La generosidad, dando con alegría

Predicador: Mauricio Borrero

La generosidad es el camino que Dios escogió para bendecir a la humanidad entera, entonces, al contrario, la mezquindad y avaricia con acciones que truncan el camino de la bendición de Dios. Sobre esta verdad, y a la luz de 2 de Corintios 9.6-15 es que se presenta este mensaje en el que se invita a la generosidad desde la perspectiva bíblica, una generosidad que se distingue por:

  • No depender de la capacidad económica del que da.
  • Ir, con alegría, más allá de las fuerzas del que da.

En este pasaje de la carta a los corintios, Pablo nos enseña tres aspectos sobre la generosidad:

  1. Las características de la generosidad en sí.
  2. Dios como el modelo de generosidad, la forma como él es generoso.
  3. Los resultados, los frutos de la generosidad.

Gratitud al Señor

Predicador: Luis Guillermo Sanín

I Crónicas 29: 6-18, Apocalipsis 4:8-11, 5:9-14

 

  • ¿Porqué en el vs. 13 de Crónicas, da gratitud David a su glorioso nombre?
  • ¿Porqué las naciones de los salvos, dan gratitud, alabanza y adoración?

Ha pasado la Semana Santa y celebramos a Jesús resucitado, al Cristo entronado. La resurrección nos obliga a poner la mirada más allá de la cruz; en el trono. Sólo él tenía el poder de llegar de la cruz al trono supremo. Ya lo tenía, cuando David hizo su oración allí estaba Cristo, antes de la encarnación. En la cruz libra la gran batalla contra el pecado, avanza en victoria contra la muerte y  retiene el trono gobernando con toda autoridad, honor, excelencia, magnificencia, poder, gloria y majestad.

¿Porque daba gracias David?, ¿porqué dan gracias las naciones en su presencia? ¡Por lo que hizo por supuesto!, ¡pero más que eso por lo que es!

David estaba parado frente a Dios dando gracias, pero la historia en ese momento aún no estaba completa, Apocalipsis nos la muestra completa: Jesús ha restablecido las cosas y las causas perdidas, tú y yo estábamos perdidos sin él y nuestra causa sin él no tenía ni tiene, ni podrá tener sentido.

Estamos convocados a la gratitud hacia nuestro Señor y Dios en Cristo Jesús, y esto nos insta a:

  1. Una gratitud que es más por lo que él es, que por lo que nos da.
  2. Una gratitud, que es motor de nuestro peregrinar.

De camino a Emaus – ¿Acaso arde tu corazón?

Predicador: Carlos Mendivelso

25 —¡Qué torpes son ustedes —les dijo—, y qué tardos de corazón para creer todo lo que han dicho los profetas! 26 ¿Acaso no tenía que sufrir el *Cristo estas cosas antes de entrar en su gloria? …30 Luego, estando con ellos a la mesa, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. 31 Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció. 32 Se decían el uno al otro: —¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros en el camino y nos explicaba las Escrituras? 33 Al instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron a los once y a los que estaban reunidos con ellos. 34 «¡Es cierto! —decían—. El Señor ha resucitado y se le ha aparecido a Simón.»

Tal vez andes cabizbajo igual que los dos hombres que iban de camino a Emaús; si bien eran discípulos parecía que aún no entendían el propósito de Dios con la muerte y resurrección de Cristo, tal vez a lo mejor ni entiendas el propósito de Dios al llamarte y sea  más evidente la presencia de un problema o dificultad  que la misma presencia viva de Cristo: así se veían estos dos hombres, desconocían completamente la resurrección de Cristo, lo daban por muerto; y Jesús mismo vino a restaurar sus vidas con la palabra, así  empezó a arder sus corazones la palabra  mientras Jesús les explicaba.

¿Arde tu corazón por la palabra de Dios?, o ¿estás cabizbajo como de camino a Emaús?. Que nuestro Dios todo poderoso haga arder tu corazón con su palabra, ahora tu parte es buscarla. Reflexiona sobre qué cosas deben resucitar también en ti.