Un mensaje precioso

Predicador: Mauricio Borrero

Y viniendo a Él como a una piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa delante de Dios, también vosotros, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.

El mundo que nos rodea siempre está intentando seducirnos, atraparnos en su maquinaria y hacer que vivamos según sus reglas. Para el creyente en Cristo, esta presión es más fuerte aún por cuanto los valores del mundo van por lo general en contra de la fe.

Ante este panorama un creyente puede hacer tres cosas: 1) Acercarse a Dios para buscar la comunión con Él, 2) alejarse de Dios para vivir en indiferencia hacia la fe, o lo que es peor, 3) querer vivir entre lo santo y lo profano.

Es debido a esta terrible lucha de fe, que el apóstol Pedro envía este mensaje a una iglesia afligida, a la que le recuerda tres verdades de la Palabra de Dios:

  1. Jesús es la piedra preciosa, desechada por muchos, pero escogida por Dios.
  2. Somos un pueblo precioso, escogido por Dios en Cristo.
  3. Tenemos un llamado precioso, ser portadores de palabras de esperanza.

La parabola del sembrador – Buenas nuevas

Predicador: Santiago Benavides

Habiéndose congregado una gran multitud, y los que de varias ciudades acudían a El, les habló por parábola: El sembrador salió a sembrar su semilla; y al sembrarla, una parte cayó junto al camino, y fue pisoteada y las aves del cielo se la comieron. Otra parte cayó sobre la roca, y tan pronto como creció, se secó, porque no tenía humedad. Otra parte cayó en medio de los espinos; y los espinos, al crecer con ella, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena, y creció y produjo una cosecha a ciento por uno. Y al hablar estas cosas, Jesús exclamaba: El que tiene oídos para oír, que oiga.

Este texto nos habla de un mensaje, un sembrador, un oyente y un enemigo. De estos cuatro aspectos, hoy el énfasis será en el mensaje.

El sembrador tiene en esta historia una misión, salir a esparcir la semilla, él no se preocupa en dónde cae, cuál es la técnica más efectiva o si tiene las credenciales adecuadas para ser sembrador. Solamente con sencillez va y esparce la semilla.

Esta parábola nos recuerda la sencillez del mensaje del evangelio. La sencillez del mensaje que tenemos que llevar a otros: el reino de Dios se ha acercado, por tanto es necesario arrepentirse y creer.

La Biblia para cada pueblo

Predicador: Carlos Mendivelso

Después de esto miré, y vi una gran multitud, que nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas, de pie delante del trono y delante del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en las manos. Y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. Y todos los ángeles estaban de pie alrededor del trono y alrededor de los ancianos y de los cuatro seres vivientes, y cayeron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, diciendo: ¡Amén! La bendición, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, el honor, el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Este mensaje del pastor Carlos, nos hace pensar en el mensaje de esperanza, en el lenguaje del evangelio. Un lenguaje que va más allá de los idiomas, culturas, sociedades y el tiempo mismo.

Notas:

1) El video al inicio del mensaje se puede ver en el siguiente link:

http://www.youtube.com/watch?v=vg5qDljEw7Q

2) El video que se mostró al final del mensaje se puede ver en la siguiente linkÑ

http://www.youtube.com/watch?v=eYlfKiSZRvA

Reforma verdadera

Predicador: Luis G. Sanin.
Nuestras vidas necesitan reformas, y estas son difíciles de lograr si no conocemos y analizamos nuestras estructuras de pensamiento y conducta. Debemos permitir que Dios
nos moldee completamente, y el comienzo de este proceso es aprender a vivir bajo el temor a Dios.
Muchos personajes que encontramos en la Biblia fueron reformados luego de poder ver el estado de su corazón, para luego dejar que Dios obrase en ellos y así llegar a conocer la voluntad de Dios. Algunos de ellos fueron Pablo, Pedro, Juan, Timoteo entre otros.
Esta transformación es consecuente con tres procesos:
  1. Conocimiento verdadero.
  2. Entendimiento renovado.
  3. Relación avivada.