Advertencia contra el adulterio

Predicador. Theo Donner

 El mandamiento es una lámpara, la enseñanza es una luz, y la disciplina es el camino a la vida.Te protegerán de la mujer malvada,  de la mujer ajena y de su lengua seductora. 
No abrigues en tu corazón deseos por su belleza,  ni te dejes cautivar por sus ojos,  pues la ramera va tras un pedazo de pan,  pero la adúltera va tras el hombre que vale.  
¿Puede alguien echarse brasas en el pecho  sin quemarse la ropa?
¿Puede alguien caminar sobre las brasas  sin quemarse los pies?  Pues tampoco quien se acuesta con la mujer ajena  puede tocarla y quedar impune. Prov. 6:23-29.

En este episodio no explicaremos porqué el adulterio es pecado, en lugar de ello se advierte sobre sus consecuencias y orígenes, Theo Donner, quien expone en este episodio “Advertencia sobre el adulterio” explica de manera muy contundente  que el problema del adulterio no sólo es el acto sexual como tal, sino la batalla que se libra en la mente y en el corazón de quien acaricia la idea de pecado, bien lo dijo Jesus: “Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón” Mt 5:28. Y esto significa que si hablamos de adulterio a la luz de la palabra de Dios, pensarlo es tan cierto como cometerlo.

Sin embargo, ¿así quien podrá mantenerse?, en ese sentido es necesario entender las raíces que pueden llevarnos a caer, como lo explica el predicador: Todo placer sexual es adictivo, y como adicción, es progresiva y destructiva, así que el primer paso será reconocer la condición de pecado,buscar ayuda y refugio en la gracia de nuestro señor Jesucristo (Asunto complejo cuando miramos a través de la culpa y nuestro esfuerzo). Y para ello es imperativa una actitud de arrepentimiento (METANOIA) como el que explica Pablo en su carta a los romanos (Ro 12:2), evitando la idea de “tenerlo bajo control” porque lo más probable es que estemos “bajo control”, es necesario tomar medidas, ser conscientes de una debilidad y de nuestro paso por una sociedad que ha trivializado la belleza y mercadeado el sexo.

El principio fundamental de la ética sexual cristiana se fundamenta en saber que el cuerpo que tenemos ¡NO! nos pertenece, es de nuestro conyuge, y para quien aún no se ha casado, es un regalo para su futur@ espos@,  No debe confundirse el amor con sensualidad y el deseo pasional (que por instinto animal llevamos dentro), y por esto hay que tener claras las abismales diferencias  entre  “intimar”  y “tener sexo”, siendo la primera, aquella que describe el dialogo en pareja,el compartir momentos “mágicos” en el camino de la vida, de aquel caminar juntos de la mano afirmándose uno al otro antes que un búsqueda frenética y egoísta de placer, se procura el bienestar del otro y de su disfrute como persona, de una entrega y compromiso firme que van más allá de los sentimientos y trascienden a la negación del “yo” por dame al otro, y es en ausencia de esto que se advierte del peligro del adulterio : pretender encajar un deseo de vivir una “telenovela” de amor fuera del matrimonio… asunto que antes de ir a la consumación de un pecado empieza por una idea, un deseo pasajero que se desliza en nuestra mente que espera el momento y hace la ocasión. ¡Hay que estar muy ATENTOS!, es muy fácil caer y mantenerse requiere de compromiso y disciplina…. y desde esta perspectiva del compromiso es que hoy advertimos  del adulterio.

Ten cuidado sobre lo que deseas, por simple y trivial que parezca, cada pensamiento es un pecado en potencia si no está sujeto a la palabra de Dios  ni a su voluntad, si sientes que no puedes sólo y que tienes una adicción, el primer paso es reconocer que necesitas ayuda y buscarla, con gracia y arrepentimiento encontramos salvación en Cristo mediante su sacrificio en la cruz.

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