Serie de Efesios: Siendo fortalecidos por el poder y amor de Cristo (La obra del Espíritu Santo)

Predicador: Carlos Mendivelso

Efesios 3: 14-21

Serie de Efesios: El misterio revelado por medio de Su iglesia

Predicador: Carlos Mendivelso

Efesios 3: 1-13

Refréscate

Predicador: Felipe Web

Salmo 73

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Cómo Dios quiere que seamos animados a hacer discípulos

Predicador: GianCarlo Montemayor

2 Timoteo 1:1-8

Cómo debemos correr la carrera de la Fé

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 Predicador: Carlos Mendivelso

Hebreos 11:39 – 12:3

Cómo podemos ver la prosperidad en nuestra vida

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 Predicador: Carlos Mendivelso

Proverbios 3:1-12

La guía del Señor

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 Predicador: Raúl Rodriguez

Fecha: Enero 1

Proverbios 16: 1-9

Injusticia Sabiduría y paciencia de Dios

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Predicador: Carlos Mendivelso

Fecha: Octubre 16 de 2016

Dios como paradigma de paternidad

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Predicador: Luis Eduardo Ramirez

Fecha: Junio 19 de 2016

Viviendo el 2016 para la Gloria de Dios

Predicador: Mauricio Borrero
Fecha: Enero 31 de 2016

Salmos 19Nueva Versión Internacional (NVI)

Salmo 19

Al director musical. Salmo de David.

Los cielos cuentan la gloria de Dios,
    el firmamento proclama la obra de sus manos.
Un día comparte al otro la noticia,
    una noche a la otra se lo hace saber.
Sin palabras, sin lenguaje,
    sin una voz perceptible,
por toda la tierra resuena su eco,
    ¡sus palabras llegan hasta los confines del mundo!
Dios ha plantado en los cielos
    un pabellón para el sol.
Y éste, como novio que sale de la cámara nupcial,
    se apresta, cual atleta, a recorrer el camino.
Sale de un extremo de los cielos
    y, en su recorrido, llega al otro extremo,
    sin que nada se libre de su calor.

La ley del Señor es perfecta:
    infunde nuevo aliento.
El mandato del Señor es digno de confianza:
    da sabiduría al sencillo.
Los preceptos del Señor son rectos:
    traen alegría al corazón.
El mandamiento del Señor es claro:
    da luz a los ojos.
El temor del Señor es puro:
    permanece para siempre.
Las sentencias del Señor son verdaderas:
    todas ellas son justas.

10 Son más deseables que el oro,
    más que mucho oro refinado;
son más dulces que la miel,
    la miel que destila del panal.
11 Por ellas queda advertido tu siervo;
    quien las obedece recibe una gran recompensa.
12 ¿Quién está consciente de sus propios errores?
    ¡Perdóname aquellos de los que no estoy consciente!
13 Libra, además, a tu siervo de pecar a sabiendas;
    no permitas que tales pecados me dominen.
Así estaré libre de culpa
    y de multiplicar mis pecados.

14 Sean, pues, aceptables ante ti
    mis palabras y mis pensamientos,
    oh Señor, roca mía y redentor mío.