Cómo sacar provecho a los problemas

Predicador: Dan S.

 

“Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada. Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace. El hermano de condición humilde debe sentirse orgulloso de su alta dignidad, y el rico, de su humilde condición. El rico pasará como la flor del campo. El sol, cuando sale, seca la planta con su calor abrasador. A ésta se le cae la flor y pierde su belleza. Así se marchitará también el rico en todas sus empresas. Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo amén.” (Santiago 1:2-12  NVI).

 

Todos tenemos problemas, y los mismos llegan sin avisar, en el momento menos oportuno, de manera que no podemos evitar. Así  lo explica nuestro predicador invitado, que también nos dice que los problemas tienen su variedad: unos sencillos, otros muy complejos,  pero para quienes tenemos a Cristo, todos tienen un propósito; ellos prueban nuestra fe, así como se refina el oro y la plata, y por otra parte fortalecen nuestra paciencia al enfrentarlos. Ellos forman nuestro carácter como el de Cristo.

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