El Sermón del Monte PIX – El discípulo y las apariencias

Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa. Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa. Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha, para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. (Mat 6:1-4)

 Predicador: Mauricio Borrero.

Cerramos el capítulo cinco; ahora, en el sexto capítulo, pasamos a un nuevo enfoque de este sermón tan profundo. Pasamos de los oísteis y habéis escuchado a las aplicaciones prácticas y advertencias para vivir según las palabras dichas por Jesús. En este caso se nos empieza a hablar de un tema muy importante y concerniente a nosotros como discípulos: nuestra lucha con las apariencias, y en espacial con la tendencia a aparentar las buenas acciones.

Este mensaje nos lleva a reconocer tres cosas que debemos llevar ante Dios al momento de hacer buenas obras como discípulos de Cristo:

  1. Reconocer el llamado que todos tenemos como discípulos a dar, a hacer cosas buenas, a bendecir a otros y en especial a los que no nos pueden retribuir esas acciones.
  2. Reconocer nuestra inclinación natural a aparentar, a hacer cosas para resaltar y para jactarnos y ser vistos por los otros. Tenemos una tendencia a dejarnos esclavizar por el “que dirán”.
  3. Reconocer que Jesús en la cruz nos liberó para bendecir y actuar con libertad, libres del yugo de las apariencias y del “qué dirán”.

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