El Sermón del Monte PXI – Dios y las riquezas

No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz. Pero si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad. Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué densa será esa oscuridad! 
Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas. Mateo 6.19-24 (NVI).

Predicador: Theo Donner.

Jesús en este pasaje presenta a un dios que aún gobierna en muchos corazones: el dios de las riquezas. Un dios que se opone al señorío del Padre en nuestra vida, tanto que como él mismo expresó en aquel monte: no podemos servirle a ambos a la vez.

En las tres secciones en que se divide este mensaje, se nos habla de:

 

  • La imposibilidad de perseguir la piedad y las riquezas.
  • Las dos formas en que podemos ver las riquezas y lo que podemos hacer con ellas.
  • La forma de profanar a este dios de las riquezas y servir al Dios verdadero.
  • La forma correcta de hacer tesoros en el cielo.

Este mensaje es un claro llamado a confiar en el único Dios verdadero, el único que da seguridad, el único que da confianza.

 

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