Pese a todo, confía en Dios

Predicador: Ronald Orozco

Entonces Job respondió al Señor, y dijo:

Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas, y que ningún propósito tuyo puede ser estorbado. “¿Quién es éste que oculta el consejo sin entendimiento?” Por tanto, he declarado lo que no comprendía,
cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no sabía. “Escucha ahora, y hablaré; te preguntaré y tú me instruirás.” He sabido de ti sólo de oídas, pero ahora mis ojos te ven. Por eso me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza. (Job 42)

El libro de Job nos muestra un camino muy real y crudo sobre la prueba, el quebranto, el dolor y nuestra relación con Dios. En Job se nos revela la fe verdadera, la que confía en Dios a pesar de las circunstancias. La fe que reconoce que Dios es bueno y bondadoso aún cuando lo hemos perdido todo.

Job reconoce a Dios como soberano, bueno y amoroso cuando aún está viviendo el absurdo quebranto en el que lo perdió todo, su invitación es a reconocer a Dios, su amor y bondad sin importar lo que estemos viviendo, por muy duro que esto sea.

Cuando Jesús viene a casa: el amor del perdonado

Predicador: Ronald Orozco

Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama. (Lucas 7.47)

El mensaje de hoy nos lleva a una reunión en una casa, al seno de un hogar al que llegó Jesús para confrontarnos sobre las bases de nuestro amor por él. Entre los muchos personajes de este relato, además de Jesús mismo, resaltan dos. Simón, el dueño de la casa, y una mujer anónima, considerada pecadora y que pese a no ser invitada entró en la casa en una acto de osadía y amor por Jesús, su salvador.

Cuando Jesús llega a casa nos confronta con la dura realidad de ser deudores de una deuda que no podemos pagar. Y cuando nos muestra que solo su amor paga la deuda nos confronta con la dura interrogante: ¿Cuánto amas a Jesús?

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Predicación domingo

Fecha: 07 de octubre.

Predicador: Carlos Mendivelso.

Pasaje: Juan 21:1-19.

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Este es un mensaje de aliento y restauración, para los que al igual que a ese grupo de discípulos que salieron a pescar, están abatidos o decepcionados. Este mensaje nos recuerda el amor y la disposición de Jesús para restaurar al arrepentido e invitarlo a seguirlo una vez más, sin importar el tamaño de la falla.