La sabiduría y la familia saludable

Con sabiduría se construye la casa;
con inteligencia se echan los cimientos.
Con buen juicio se llenan sus cuartos
de bellos y extraordinarios tesoros

Prov. 24:3-4

Predicador: Mauricio Borrero

La familia es tal vez la institución divina más atacada por diferentes actores de la sociedad; el hombre ha querido manejar el matrimonio lejos de Dios y como todo lo que se quiere manejar lejos de Él, solamente termina en fracaso. Es desolador y sin esperanza el panorama que se observa en la construcción de una familia bajo los preceptos de estos tiempos. Igual que una persona a tientas en la oscuridad,  son muchos los que han pretendido manejar el matrimonio bajo argumentos relativistas, egoístas, hedonistas y de manera escéptica. Así lo explica el predicador en este episodio, ilustrando en esta misma línea el resultado de una generación sin autoridad ni límites, obsesionada por la acumulación, donde cada cónyuge maneja su tiempo, su dinero, sus amigos y hasta su propia sexualidad aparte de la pareja… hijos criados por abuelas, niñeras y jardines escolares.

Con todo y esto, aunque no haya esperanza en los valores sociales, ni en las familias de hoy, tenemos pues en Cristo Jesus la certeza de que es posible construir una familia saludable, un matrimonio conforme al diseño divino de la creación: bendecido y que glorifique a Dios. para ello el predicador propone 3 pautas tomadas del texto base que expone en este podcast (Prov. 24:3-4):

  • Con sabiduría se construye la Casa (Pida sabiduría a Dios)
  • Con inteligencia se echan los cimientos (simiente su hogar en la palabra de Dios)
  • Con buen Juicio se llenan las habitaciones de bellos y hermosos tesoros (Trabaje de manera ardua y constante por lo que desea en su hogar, sea disciplinado )
Si haces de Jesus el señor de tu casa, y estas atento a sus instrucciones y no a las de este mundo, entonces vivirás tu familia conforme fue el diseño de Dios, estarás tranquilo porque sabrás que tu familia es saludable y podrás compartir a otros la esperanza que el mundo oculta a quienes desconocen la verdad y sueñan con alcanzarla.

Emparentarnos con la Sabiduría

Predicador: Raúl Rodríguez.

 Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre. Adornarán tu cabeza como una diadema; adornarán tu cuello como un collar.

Proverbios 1:8-9

 En este episodio, el predicador inicia con la pregunta de ¿qué es sabiduría?, y responde de manera simple: “sabiduría es, saber vivir, actuar, hacer y hablar en cada plano de nuestra vida, bajo la premisa del temor a Dios” , luego ilustra mediante ejemplos cómo en nuestra generación, el acceso a la información y las comunicaciones abarrotan de manera exagerada las mentes de las personas, y a pesar de ello, no encontramos sabiduría, por el contrario pareciera que entre más amigos en las redes sociales, y más información tenemos, más “extraviados” estamos de alcanzar la sabiduría de Dios.

 De manera lenta y sigilosa, la distracción de este mundo pareciera que se está llevando nuestra identidad. ¡¿Qué nos ha pasado?!, ya no hay padres que enseñen a sus hijos cómo tratar a una dama, ni hijos que quieran ser como sus padres (porque la identidad la da el grupo de amigos y su aceptación), ya las jovencitas juegan a ser madres con niños de verdad (fuera de casa encontró la palabra de Amor que su padre nunca le dijo); es una época donde escasea la instrucción, vivimos como huérfanos de la dirección de un padre y su enseñanza.

 Es necesario traer la voz de Dios a casa, si los jóvenes de esta generación crecen en ambientes donde papá y mamá hablan, afirman y valoran, entonces tendrán identidad, y esto marca la diferencia cuando hay que tomar una decisión (Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Prov. 22:6), los amigos deberían ser como los que describía el salmista (Soy amigo de todos los que te honran, 
de todos los que observan tus preceptos. Salmo 119:6-3)

 No queremos que el nombre de nuestra ciudad sea descrito como en el libro de Oseas  (Galaad es una ciudad de malhechores;  sus pisadas dejan huellas de sangre. Oseas 6:8), y para ello es necesario “emparentarnos” en casa con la palabra de Dios; y así como hay regocijo en la visita de un pariente amado,  hay que celebrar y propiciar el encuentro familiar con la palabra de Dios, proclamar el temor de Dios, aborrecer el mal y ser testigos de lo que Dios quiere hacer para esta sociedad. Sólo con temor a Dios, sólo con cada vida entregada a Él, ésta ciudad tendrá un futuro mejor.

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