El Sermón del Monte PVI – Miradas que pueden matar

«Ustedes han oído que se dijo: “No cometas adulterio.” Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él vaya al infierno.» Se ha dicho: “El que repudia a su esposa debe darle un certificado de divorcio.” Pero yo les digo que, excepto en caso de infidelidad conyugal, todo el que se divorcia de su esposa, la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la divorciada comete adulterio también. (Mat 5:27-32)

 Predicador: César Villanueva.

César Villanueva, desde su experiencia personal y profesional como terapeuta junto con dos ejemplos personales nos acerca a este tema tan destructivo para las familias y los individuos, especialmente en nuestra sociedad tan erotizada y llena de símbolos e ídolos sexuales que entran por la sola mirada.

En esta continuación de la serie del Sermón del Monte, el predicador nos lleva a ese momento en el que Jesús nos habla sobre el adulterio para mostrarnos tres grandes verdades:

  1. El adulterio es mucho más que sólo el acto físico. Los fariseos en su tiempo, y la sociedad actual son de la posición de que el pecado está en el hecho consumado. Sin embargo, el pecado es algo del corazón que nace mucho antes que el acto de pecar.
  2. El adulterio es profundo y tenaz. Podemos apartarnos de una acto de pecado y salvarnos de caer, pero quedan en el corazón pensamientos y motivaciones. No basta con decir solo un ¡Gracias a Dios que no caí!
  3. El adulterio tiene un efecto pervertidor en nuestro corazón. Corrompe el alma y la ciega ante el pecado. Por esto debemos odiar el pecado, buscar con todas nuestras fuerzas y medios destruirlo en nuestras vidas.

Todo este mensaje no lleva a pensar en lo valiosa que es nuestra pureza de corazón, tan valiosa que Jesús nos recomienda pagar un alto precio, “pagar hasta con un ojo de la cara” para mantenerla. Y para este fin se nos dan estas dos recomendaciones finales: 1) no proveer para la carne y 2) frenar la carne y sus apetitos.

 

La sabiduría en la restauración de las relaciones

Predicador: Cesar Villanueva

El que cubre la falta busca amistad;
Mas el que la divulga, aparta al amigo.

Proverbios 17:9

A menudo observamos el mundo, las personas y nuestro entorno de acuerdo a nuestros prejuicios (o mapas mentales) y nuestras experiencias aprendidas de la infancia en lugar de hacerlo a través de la Palabra de Dios; en este episodio, el sicólogo y predicador César Villanueva nos habla sobre la sabiduría en la restauración de las relaciones, y nos muestra que aunque estemos en un mundo cambiante, donde es más fácil cambiar  algo que restaurarlo , no debe ser así con las personas ni en la forma de relacionarnos. Finalmente nos invita a vivir un relación sana con estas simples pero poderosas pautas bíblicas:

  • Cubrir la falta: (Prov. 17:9), se entiende por cubrir, la capacidad de perdonar; la de aquel capaz de proteger al otro y su relación por un corazón perdonador nutrido de la palabra de Dios, y es así como aprendemos a valorar al otro por lo que verdaderamente es y no por lo que nos hizo. (Tal vez el perdón no pueda cambiar tu pasado, pero sí puede cambiar tu futuro.)
  • Reclamar: (Prov.  27:5-6), reclamar el amor verdadero, como quien defiende lo que ama, en muchas relaciones no hay reclamos sinceros, por que existe temor, miedo y ello genera una falsa sensación de bienestar que disfraza el dolor de hipocresía. Dios nos quiere ayudar a descansar en la gracia de amor verdadero y como tal lo reclama.
  • No esconder el dolor: (Prov. 10:18), cuando hablamos de “odio” nos referimos a la posibilidad de ser herido, y ello es inevitable cuando amamos y/o estamos en una relación, aunque no podamos evitar que nos ofendan, es nuestra decisión que hacer con ello, y el camino equivocado es guardarlo en el corazón. Cuando te ofendan, reclama, porque esconder el dolor te llevará a una mentira.
  • Ser prudentes: (Prov. 11:12-13). No menosprecies a tu prójimo aunque a tu juicio esté equivocado, más bien como nos invita la Palabra, pronto para oír tardo para airarse, lograr una actitud pacificadora; la prudencia protege la relación antes de hacer Juicio y proferir palabra, la prudencia te ayuda a construir. ¡Que no tengan que pasar muchos años antes de aprender a ser prudentes!.
  • Tener misericordia (Prov. 25:21-22). Incluso quienes menos lo merecen (según la ofensa y el dolor que tenemos), necesitan de amor y de un amigo, tienen hambre de un abrazo y sed de una palabra de afecto, es pues la invitación de “sustentar” al que nos aborrece y vencer el mal haciendo el bien, esta es la batalla del corazón.

Y es de esta manera como Dios cubrió nuestros pecados, nos ha reclamado aquel primer amor olvidado, no ha encubierto el dolor del sacrificio de su hijo amado por nosotros, ha sido prudente para encontrar nuestro pecado y nos ha abierto sus brazos de misericordia a fin de restaurar su relación con nosotros. Seamos pues imitadores de su gran amor restaurador.

En este enlace encontrarás la diapositiva con los versículos mencionados:
Sabiduría en la restauración de las relaciones

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