El Sermón del Monte y PXVII – El prudente y el insensato

Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.  Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa, y ésta se derrumbó, y grande fue su ruina. Mateo 7:24-27 (NVI).

Predicador: Carlos Mendivelso.

Hoy llegamos al final del sermón del monte y de esta enriquecedora serie que nos muestra todas las implicaciones y obligaciones de ser parte del Reino de Cristo. En esta última parte de su discurso, Jesús nos hace un llamado de atención y advertencia a ser prudentes y edificar sobre cimiento firme, y esto lo hace desde la perspectiva de dos constructores.

La clave para comprender este pasaje es entender claramente dónde está nuestro cimiento, quién es la roca sobre la que debemos depositar toda nuestra confianza y sobre la que debemos edificar nuestras vidas. Así pues, cerramos esta serie esperando convertirnos en esos hombres y mujeres prudentes, que sin importar el tipo de edificación, construyen sobre la roca verdadera.

El Sermón del Monte PVIII – Ojo por Ojo…

Ustedes han oído que se dijo: “Ojo por ojo y diente por diente.” Pero yo les digo: No resistan al que les haga mal. Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. Si alguien te pone pleito para quitarte la capa, déjale también la *camisa.  Si alguien te obliga a llevarle la carga un kilómetro, llévasela dos. Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no le vuelvas la espalda. Mateo 5:38-42.

Predicador: Carlos Mendivelso

En este episodio aprendemos que Jesus hace un cambio de paradigma, muestra una manera diferente de hacer las cosas-No pelees ni te vengues, “cede” -; Jesus expone un nuevo reglamento en un nuevo reino: ¡Su reino!, Si bien la ley es perfecta, en  gran manera estaba desviada del propósito de Dios y pareciera que las prácticas del pueblo obedecían al amaño e interpretación que hacían los doctos de la ley en aquel entonces; por eso Jesus insistía en su discurso: “Oyeron que fue dicho… pero yo les digo”. Este episodio aprendemos sobre aquello de “ojo por ojo, diente por diente…”, y nos invita a ser perfectos, maduros, completos, aquellos capaces de amar al enemigo, tal como lo enseña Jesus: Cuando nosotros éramos enemigos de Dios  por nuestros pecados,  fuimos amados por quien cedió sus derechos a fin de justificarnos, precioso salvador que cede por amor a nosotros.  (Rom. 5:10-11).

El Sermón del Monte PVI – Miradas que pueden matar

«Ustedes han oído que se dijo: “No cometas adulterio.” Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te hace pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él sea arrojado al infierno. Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él vaya al infierno.» Se ha dicho: “El que repudia a su esposa debe darle un certificado de divorcio.” Pero yo les digo que, excepto en caso de infidelidad conyugal, todo el que se divorcia de su esposa, la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la divorciada comete adulterio también. (Mat 5:27-32)

 Predicador: César Villanueva.

César Villanueva, desde su experiencia personal y profesional como terapeuta junto con dos ejemplos personales nos acerca a este tema tan destructivo para las familias y los individuos, especialmente en nuestra sociedad tan erotizada y llena de símbolos e ídolos sexuales que entran por la sola mirada.

En esta continuación de la serie del Sermón del Monte, el predicador nos lleva a ese momento en el que Jesús nos habla sobre el adulterio para mostrarnos tres grandes verdades:

  1. El adulterio es mucho más que sólo el acto físico. Los fariseos en su tiempo, y la sociedad actual son de la posición de que el pecado está en el hecho consumado. Sin embargo, el pecado es algo del corazón que nace mucho antes que el acto de pecar.
  2. El adulterio es profundo y tenaz. Podemos apartarnos de una acto de pecado y salvarnos de caer, pero quedan en el corazón pensamientos y motivaciones. No basta con decir solo un ¡Gracias a Dios que no caí!
  3. El adulterio tiene un efecto pervertidor en nuestro corazón. Corrompe el alma y la ciega ante el pecado. Por esto debemos odiar el pecado, buscar con todas nuestras fuerzas y medios destruirlo en nuestras vidas.

Todo este mensaje no lleva a pensar en lo valiosa que es nuestra pureza de corazón, tan valiosa que Jesús nos recomienda pagar un alto precio, “pagar hasta con un ojo de la cara” para mantenerla. Y para este fin se nos dan estas dos recomendaciones finales: 1) no proveer para la carne y 2) frenar la carne y sus apetitos.

 

El Sermón del Monte PIV – Jesús y la ley

(17) Les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, ni una letra ni una tilde de la ley desaparecerán hasta que todo se haya cumplido. (19) Todo el que infrinja uno solo de estos mandamientos, por pequeño que sea, y enseñe a otros a hacer lo mismo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos; pero el que los practique y enseñe será considerado grande en el reino de los cielos. (20) Porque les digo a ustedes, que no van a entrar en el reino de los cielos a menos que su justicia supere a la de los fariseos y de los maestros de la ley. Mat 5:18-20

 Predicador: Theo Donner.

Este es el pasaje clave del Sermón del Monte, de hecho, no sólo es un pasaje fundamental para entender el Sermón del Monte, sino para todo el tema de la relación entre antiguo y nuevo testamento, la relación entre la ley mosaica y el evangelio de Cristo.

Pero para entender estas claves, debemos entender la problemática de Israel con la ley. En primer lugar debemos comprender a profundidad la importancia de que el mismo Jesús diga en el pasaje que nos concierne, que Él mismo vino a cumplir la ley y los profetas. La transcendencia de esta afirmación radica en:

1. Todo el nuevo testamento demuestra la incapacidad de Israel de cumplir con los mandamientos de Dios.

2. Esa incapacidad de cumplir con el pacto representa para Israel la expectativa del castigo por el incumplimiento, en este caso: la muerte.

3. Por extensión, todos los hombres somo merecedores del castigo por el incumplimiento de la ley. Somos incapaces de autojustificarnos ante Dios.

Sólo existe una persona que cumple con la ley, una persona que no tenía motivos para pagar la condena por el incumplimiento de ley, pero que sin embargo, siendo sin pecado, murió como cumplimiento absoluto de la ley y para satisfacer la deuda del hombre con Dios. Esta persona es el mismo Jesucristo.

El Sermón del Monte PII – Las “Dichosidades”

Predicador: Theo Donner.

Continuando con la serie de predicaciones sobre el sermón del monte, Theo Donner nos habla en este episodio sobre las bienaventuranzas y para ello tiene en cuenta el contexto social de la época y su significancia dentro del evangelio según San Mateo.

Es muy fácil mal interpretar un texto de la biblia o más aún “amañarlo” al beneficio personal, eso es algo que el predicador quiere evitar en las bienaventuranzas dejando claro su significado y para ello utiliza 4 tópicos:

  1. Es necesario entender que las bienaventuranzas hacen “resonancia” en el antiguo testamento, es decir tienen un fundamento allí, y para entenderlas hay que conocer ese contexto (Génesis 15:1, Salmo 37:1-11, Salmo 73, Isaías 40:1, 57:15,61).
  2. ¿Qué significa el sermón de Jesus en el marco social del primer siglo de palestina y Judea?
  3. ¿Cómo cabe este texto dentro del evangelio de mateo?, es decir ¿Cómo nos ayuda el resto del evangelio a entender lo que Jesús Dice?
  4. ¿A quién se dirige Jesús con estas palabras? Y ¿cómo nos pueden hablar a Nosotros?.

Finalmente concluye diciendo:

Así cómo el antiguo testamento habla de una esperanza en el futuro, el Nuevo también… y esto significa que nosotros hemos de leer las bienaventuranzas cómo palabra de aliento porque somos llamados a ser el remanente fiel, los humildes, los que sufren, los que tienen puesta su esperanza en Dios en medio de la realidad en que vivimos. Nosotros estamos llamados a guardar la fidelidad de Dios, a no irritarnos por los malvados, no envidiar a los que ‘tienen todo en esta vida’; a esperar la consolación que sólo Dios puede dar, y a la vez, procurar reflejar en nuestra vida la paz, la compasión, el amor de Dios. Ese es nuestro llamado y eso incluye el llamado a declararnos seguidores de Jesús, proclamar el evangelio del reino de Dios que se hace realidad en Cristo. ¡No importa lo que diga la gente!.”

El Sermón del Monte I – Serie de predicaciones

 1 Cuando vio a las multitudes, subió a la ladera de una montaña y se sentó. Sus discípulos se le acercaron,2 y tomando él la palabra, comenzó a enseñarles diciendo:
Mateo(5:1)

Carlos Mendivelso
Serie- El sermón del Monte

Tal vez vayas a necesitar un separa-libros para esta época, y tendrás que ubicarlo en los capítulos 5,6 y 7 del evangelio según San Mateo. Así introduce el predicador Carlos Mendivelso esta nueva serie de predicaciones sobre el sermón del monte. En el podcast de hoy, el predicador plantea 3 preguntas sobre el conocidísimo sermón del monte:

1. ¿Qué contiene el sermón del monte?
2. ¿Por qué estudiar el sermón del Monte?
3. ¿Para quién es el sermón del monte?

Piensa por un momento que puedes comprar un “paquete de turista” al reino de los cielos, con un completo tour incluido que te permita conocer de cerca tan maravillo reino; ¡pues aquí lo tienes!, es el sermón del monte donde nos encontramos con Cristo y tenemos una descripción de la vida en el reino de Dios. Te invito entonces a que no seas turista si no ciudadano de este reino, permite que Cristo reine en tu corazón y ponte en primera fila como los discípulos en el sermón del monte, quienes además de un sermón auscultaron el corazón del señor y disfrutaron de su compañía.