El secreto de dar con gozo: la comunidad y la generosidad

Predicador: Carlos Mendivelso

Fecha: 30 de marzo

Sobrevino temor a toda persona; y muchos prodigios y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos. (Hechos 2.43-47, LBLA)

Este pasaje nos habla de seis marcas que muestra una comunidad centrada en Dios y en su Palabra, y que nos sirven de ejemplo e inspiración para vivir como iglesia generosa ante un mundo necesitado. Dichas marcas son:

  1. La Palabra como centro de la vida de la comunidad.
  2. Intimidad con Dios y con los hermanos.
  3. Adoración como parte de la vida.
  4. Generosidad.
  5. Evangelización, la proclamación del Reino.
  6. Servicio, cuidado mutuo y hacia los necesitados.

El secreto de dar con gozo: las riquezas

Predicador: Carlos Mendivelso

Fecha: 03 de marzo

 

Parábola de los talentos

Predicador: Carlos Mendivelso

Mateo 25.14-30

Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”

 

¿Cual es nuestra relación con el miedo? ¿Cómo éste domina nuestras vidas? Cuando Jesús contó la parábola de los talentos no habló solamente de la administración de dinero, tampoco de los dones y talentos que ha dado. Esta parábola es más profunda, tiene sentidos que nos hablan del miedo que destruye la generosidad, nos habla de la gracia y del carácter del siervo que la recibe.

Dios nos ha dado grandes recursos en su gracia, recursos de todo tipo y según nuestras capacidades.  Y esta parábola sobre la gracia entregada nos llama a tener presente que:

  1. Dios no nos llamará a cuenta por lo que produzcamos, sino por el carácter demostrado al usar los talentos entregados.
  2. Aunque parezcan grandes talentos, Dios nos recuerda que eso es poco con comparado con lo que tiene para los siervos fieles.
  3. El uso que demos a los talentos que Dios nos da refleja nuestra teología.
  4. La gracia empleada sobreabunda, mientras que la enterrada es estéril.
  5. La gracia es un talento que Dios nos da para que lo invirtamos.

La generosidad, dando con alegría

Predicador: Mauricio Borrero

La generosidad es el camino que Dios escogió para bendecir a la humanidad entera, entonces, al contrario, la mezquindad y avaricia con acciones que truncan el camino de la bendición de Dios. Sobre esta verdad, y a la luz de 2 de Corintios 9.6-15 es que se presenta este mensaje en el que se invita a la generosidad desde la perspectiva bíblica, una generosidad que se distingue por:

  • No depender de la capacidad económica del que da.
  • Ir, con alegría, más allá de las fuerzas del que da.

En este pasaje de la carta a los corintios, Pablo nos enseña tres aspectos sobre la generosidad:

  1. Las características de la generosidad en sí.
  2. Dios como el modelo de generosidad, la forma como él es generoso.
  3. Los resultados, los frutos de la generosidad.

La injusticia de la gracia

Predicador: Felipe Webb

Así mismo el reino de los cielos se parece a un propietario que salió de madrugada a contratar obreros para su viñedo. Acordó darles la paga de un día de trabajo y los envió a su viñedo.  Cerca de las nueve de la mañana, salió y vio a otros que estaban desocupados en la plaza.  Les dijo: “Vayan también ustedes a trabajar en mi viñedo, y les pagaré lo que sea justo.” Así que fueron. Salió de nuevo a eso del mediodía y a la media tarde, e hizo lo mismo.  Alrededor de las cinco de la tarde, salió y encontró a otros más que estaban sin trabajo. Les preguntó: “¿Por qué han estado aquí desocupados todo el día?”  “Porque nadie nos ha contratado” , contestaron. Él les dijo: “Vayan también ustedes a trabajar en mi viñedo.” Al atardecer, el dueño del viñedo le ordenó a su capataz: “Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos contratados hasta llegar a los primeros.” Se presentaron los obreros que habían sido contratados cerca de las cinco de la tarde, y cada uno recibió la paga de un día.  Por eso cuando llegaron los que fueron contratados primero, esperaban que recibirían más. Pero cada uno de ellos recibió también la paga de un día. Al recibirla, comenzaron a murmurar contra el propietario. “Estos que fueron los últimos en ser contratados trabajaron una sola hora —dijeron—, y usted los ha tratado como a nosotros que hemos soportado el peso del trabajo y el calor del día.” Pero él le contestó a uno de ellos: “Amigo, no estoy cometiendo ninguna injusticia contigo. ¿Acaso no aceptaste trabajar por esa paga? Tómala y vete. Quiero darle al último obrero contratado lo mismo que te di a ti. ¿Es que no tengo derecho a hacer lo que quiera con mi dinero? ¿O te da envidia de que yo sea generoso?” Así que los últimos serán primeros, y los primeros, últimos. Mateo 20.1-16 (NVI).

Este mensaje muestra muy bien el contraste entre la gracia de Dios y nuestra justicia. Cuando Jesús habla de la gracia de Dios en este pasaje nos confronta con nuestra envidia, nuestro sentido de justicia y de injusticia.

Este mensaje nos lleva a comprender la gracia divina a través de algunas preguntas en cuya respuestas vemos nuestra naturaleza humana y nuestra necesidad de un salvador:

  1. ¿Quienes fueron invitados a trabajar en la viña?
  2. ¿Cómo se pierde la perspectiva sobre nuestra pobreza?
  3. ¿Quienes realmente son los primeros y quienes los postreros?
  4. ¿Cómo y qué nos define?
  5. ¿Cuál es la bendición más grande que Dios nos ofrece?

En las respuestas de estas y otras preguntas Felipe Webb nos recuerda que no somos medidos por las obras que hacemos, sino por la gracia que recibimos.