El secreto de dar con gozo: la integridad de que da

Predicador: Carlos Mendivelso

Fecha: 23 de marzo

Porque yo, el Señor, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos… Traed todo el diezmo al alfolí, para que haya alimento en mi casa; y ponedme ahora a prueba en esto —dice el Señor de los ejércitos— si no os abriré las ventanas del cielo, y derramaré para vosotros bendición hasta que sobreabunde… Y todas las naciones os llamarán bienaventurados, porque seréis una tierra de delicias —dice el Señor de los ejércitos. (Malaquías 3.6, 10, 12. LBLA)

El libro de Malaquias es un libro que llama al pueblo de Israel a ser fiel a Dios, que los escogió y los salvó. En éste, el profeta hace un llamado especial a la integridad de los que traen sus ofrendas a Dios como muestra de su fidelidad a sus promesas.

Hoy el llamado sigue vigente para nosotros que somos su pueblo ¿Mostramos fidelidad en nuestro manejo del dinero? ¿Hay cosas en las que gastamos más dinero del necesario (en ropa, comida, diversión, etc.)? Al final, el uso que le damos a las finanzas refleja quién o qué es lo importante en nuestras vidas.

Vivir con integridad

Predicador: Luis Guillermo Sanín.

 En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla. Vino un hombre llamado Juan. Dios lo envió como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de él todos creyeran. Juan no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo. El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció. (Jua 1:1-10, NVI)

 Lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les anunciamos respecto al Verbo que es vida. Esta vida se manifestó. Nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y que se nos ha manifestado. Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Les escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea completa. Éste es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad. Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad. Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado. Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros. (1 Jn 1:1-10, NVI).

Hoy Luis Guillermo Sanín nos comparte este mensaje inspirado, que a través de un vistazo por estos dos pasajes nos recuerda la importancia y relevancia de desarrollar una vida íntegra, sin dualidades, con los dos pies puestos en el reino de Dios.

El contraste de los dos pasajes de Juan nos revelan la consistencia del  apóstol a lo largo de su vida, nos habla de un discurso mantenido siempre: “lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les anunciamos…”.

Hoy se nos hace un llamado a recordar que:

  • El reino de Dios no es algo lejano en un futuro remoto, sino que es algo de ahora, para vivirlo en el presente.
  • Vivir el reino de Dios ahora es vivir centrado en Dios, sin caer en el materialismo, o en un evangelio cómodo.
  • Nuestro llamado es a vivir en la comunión del reino ahora, implica mantenernos en comunión con Dios y con su cuerpo.
  • Lo eterno y lo temporal está unido, por eso nuestra vida debe manternerse íntegra ante Dios.