Serie: Para que tengas vida… Sígueme

Predicador: Carlos Mendivelso

Juan 20,21

Serie: Para que tengas vida necesitas seguirlo sólo a Él.

Predicador: Carlos Mendivelso

Juan 1:29-51

Serie: Practicando un Fe sencilla: Amemonos los unos a los otros

Predicador: Jonathan Calle

Fecha: Febrero 21 de 2016

Practicando-una-fe-sencilla

 

1 Juan 4:7-21Nueva Versión Internacional (NVI)

Permanezcamos en el amor

Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él. 10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. 11 Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. 12 Nadie ha visto jamás a Dios, pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente.

13 ¿Cómo sabemos que permanecemos en él, y que él permanece en nosotros? Porque nos ha dado de su Espíritu. 14 Y nosotros hemos visto y declaramos que el Padre envió a su Hijo para ser el Salvador del mundo. 15 Si alguien reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. 16 Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama.

Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 17 Ese amor se manifiesta plenamente entre nosotros para que en el día del juicio comparezcamos con toda confianza, porque en este mundo hemos vivido como vivió Jesús. En el amor no hay temor, 18 sino que el amor perfecto echa fuera el temor. El que teme espera el castigo, así que no ha sido perfeccionado en el amor.

19 Nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero. 20 Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto. 21 Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano.

Culto de resurrección

Predicador: Carlos Mendivelso

Fecha: 20 de abril

No está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo. Venid, ved el lugar donde yacía. (Mateo 28.6)

La fe y la comprensión del evangelio empiezan por comprender la resurrección, este hecho tan maravilloso y poderoso que celebramos al final de la semana santa. Pero, ¿Qué significa la resurrección para ti?

A través de cuatro personajes, testigos de la resurrección, hoy vamos a reflexionar un poco en la respuesta a esta pregunta que es capaz de cambiar nuestra vida entera.

Vivir con integridad

Predicador: Luis Guillermo Sanín.

 En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla. Vino un hombre llamado Juan. Dios lo envió como testigo para dar testimonio de la luz, a fin de que por medio de él todos creyeran. Juan no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo. El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció. (Jua 1:1-10, NVI)

 Lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les anunciamos respecto al Verbo que es vida. Esta vida se manifestó. Nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la vida eterna que estaba con el Padre y que se nos ha manifestado. Les anunciamos lo que hemos visto y oído, para que también ustedes tengan comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Les escribimos estas cosas para que nuestra alegría sea completa. Éste es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad. Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad. Pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado. Si afirmamos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y no tenemos la verdad. Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros. (1 Jn 1:1-10, NVI).

Hoy Luis Guillermo Sanín nos comparte este mensaje inspirado, que a través de un vistazo por estos dos pasajes nos recuerda la importancia y relevancia de desarrollar una vida íntegra, sin dualidades, con los dos pies puestos en el reino de Dios.

El contraste de los dos pasajes de Juan nos revelan la consistencia del  apóstol a lo largo de su vida, nos habla de un discurso mantenido siempre: “lo que ha sido desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que hemos tocado con las manos, esto les anunciamos…”.

Hoy se nos hace un llamado a recordar que:

  • El reino de Dios no es algo lejano en un futuro remoto, sino que es algo de ahora, para vivirlo en el presente.
  • Vivir el reino de Dios ahora es vivir centrado en Dios, sin caer en el materialismo, o en un evangelio cómodo.
  • Nuestro llamado es a vivir en la comunión del reino ahora, implica mantenernos en comunión con Dios y con su cuerpo.
  • Lo eterno y lo temporal está unido, por eso nuestra vida debe manternerse íntegra ante Dios.