No temas, Dios está contigo!

Predicador: Carlos Mendivelso

26 A los seis meses, Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret, pueblo de Galilea, 27 a visitar a una joven virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, descendiente de David. La virgen se llamaba María. 28 El ángel se acercó a ella y le dijo: —¡Te saludo,[a] tú que has recibido el favor de Dios! El Señor está contigo. 29 Ante estas palabras, María se perturbó, y se preguntaba qué podría significar este saludo. 30 —No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. 31 Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. 32 Él será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios el Señor le dará el trono de su padre David, 33 y reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin. 34 —¿Cómo podrá suceder esto —le preguntó María al ángel—, puesto que soy virgen? 35 —El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios. 36 También tu parienta Elisabet va a tener un hijo en su vejez; de hecho, la que decían que era estéril ya está en el sexto mes de embarazo. 37 Porque para Dios no hay nada imposible. 38 —Aquí tienes a la sierva del Señor —contestó María—. Que él haga conmigo como me has dicho. Con esto, el ángel la dejó.
Lucas 1: 26-38 – NVI

¿Tu a qué le temes?… Dios sabe lo que el temor hace con sus hijos, las consecuencias del temor son nefastas; temor a la soledad, al fracaso, a la pobreza, al rechazo… cualquiera que sea… Sólo Dios basta, pues el Señor está contigo!, NO TEMAS!.

Muchos de nuestros temores tienen que ver con nuestro futuro, o con lo  creemos de él, pero aquellos que estamos en Cristo, quienes celebramos el regalo máximo de esta Navidad, (Cristo mismo, un salvador que nos dió vida eterna) entendemos que la Presencia de Dios es suficiente para echar fuera todo temor, estamos tranquilos porque su Plan es perfecto y su Propósito se cumple…“porque para Dios no hay nada imposible!” . Que el temor no te ponga de rodillas, al tratar de superarlo  en tus propias fuerzas pues sólo Dios basta para no temer!.

El Sermón del Monte PXIII – Cuidado con el juicio

No juzguen a nadie, para que nadie los juzgue a ustedes. Porque tal como juzguen se les juzgará, y con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes. ¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Déjame sacarte la astilla del ojo”, cuando ahí tienes una viga en el tuyo ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano. No den lo sagrado a los perros, no sea que se vuelvan contra ustedes y los despedacen; ni echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen. Mateo 7:1-6 (NVI).

Predicador: Carlos Mendivelso.

Este pasaje comienza con la frase “No juzguen a nadie” porque Jesús sabe lo fácil que es para nosotros rotular y  ponerle etiquetas a los demás. Él nos dice esto como un recordatorio para, que al escuchar todas las enseñanzas previas en los capítulos anteriores, no caigamos en el error de empezar a etiquetar a otros sin mirarnos a nosotros mismos.

Pero también hace esta advertencia sobre juzgar a otros porque:

  1. La forma como juzgamos se aplicará a nosotros mismos, y más aún si lo hacemos a la ligera o sin piedad.
  2. Debemos recordar que tenemos una tendencia a juzgar a otros sin mirarnos a nosotros mismos y a nuestras fallas.
  3. Somo incapaces de quitarnos esa viga del ojo por nosotros mismos, Dios es el único que nos puede liberar de nuestras fallas y hacernos rectos.

Por último, este mensaje no nos llama a no juzgar, sino a juzgar con discernimiento de lo bueno y lo malo, con comprensión y con misericordia; buscando siempre la restauración del otro.