El secreto de dar con gozo: la comunidad y la generosidad

Predicador: Carlos Mendivelso

Fecha: 30 de marzo

Sobrevino temor a toda persona; y muchos prodigios y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos. (Hechos 2.43-47, LBLA)

Este pasaje nos habla de seis marcas que muestra una comunidad centrada en Dios y en su Palabra, y que nos sirven de ejemplo e inspiración para vivir como iglesia generosa ante un mundo necesitado. Dichas marcas son:

  1. La Palabra como centro de la vida de la comunidad.
  2. Intimidad con Dios y con los hermanos.
  3. Adoración como parte de la vida.
  4. Generosidad.
  5. Evangelización, la proclamación del Reino.
  6. Servicio, cuidado mutuo y hacia los necesitados.

La comisión de Jesus a sus discípulos

Predicador: Calos Mendivelso

Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había señalado. Cuando le vieron, le adoraron; mas algunos dudaron. Y acercándose Jesús, les habló, diciendo: Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (Mateo 28.16-20 LBLA)

Estas son de la últimas palabras de Jesús a sus discípulos, ellas expresan su voluntad para su iglesia, para el cuerpo de creyentes en general, pero también para sus discípulos en particular.

Esta última voluntad del Señor, la Gran Comisión a sus discípulos, y que nos incluye a nosotros como iglesia hoy, descansa sobre tres fundamentos que nos retan como iglesia a la obediencia y el fiel cumplimiento. Estos fundamentos son: 1) la autoridad de Jesús, 2) su mandato y 3) la seguridad de su presencia.

Dos claves para alcanzar la sociedad

“Esto continuó por espacio de dos años, de modo que todos los judíos y los griegos que vivían en la provincia de Asia llegaron a escuchar la palabra del Señor.” Hechos 19.10. NVI.

Predicador: Rick Eby (Invitado, parte del equipo de canadienses para vive el inglés)

Rick nos cuenta que vive en una pequeña ciudad, que según él se parece mucho a Medellín, salvo por dos diferencias, la primera, las montañas que la rodean están cubiertas de nieve, y la segunda, en su ciudad apenas viven unas siete mil personas. Cuenta también que cuando se vive en una ciudad tan pequeña todos saben de la vida de todos.

¿Cómo se riegan las noticias? ¿Cómo se propagan los comentarios y la información?Hoy vamos a ver en Hechos 19, como se regaron las Buenas Nuevas, en la provincia de Asia.

En el verso diez, hay una palabra clave en este fenómeno, el “todos”,usado para definir los que habían escuchado el mensaje. No sabemos cuanta gente había en la provincia de Asia, pero sí se sabe que era una provincia grande, con muchas ciudades importantes y claves en la región y el imperio romano. Pueden haber sido miles o cientos de miles de personas, no importa, lo que importa es que escucharon todos. También es importante en este verso el hecho de que este proceso tardó dos años, no se cumplió de un día para otro, fue con tiempo y constancia de Pablo y los discípulos.

Esto hace pensar en la misión que tenemos de llevar la gloria de Dios,y en las excusas que nos decimos: no hay interés de la iglesia, no hay recursos, no hay obreros, que hay mucha gente sin conocer de Dios… Pero en este capítulo 19 vemos que un grupo de cristianos cumplió con su misión, y llevó el mensaje de salvación a todos los de la provincia de Asia. Esto es algo que reta, que confronta con las dudas, presuposiciones y temores sobre nuestra capacidad de cumplir con lo que Dios nos pide.

Para aceptar el reto de cumplir con la misión y para entender cómo se logró esto, Rick nos muestra dos claves para hacer que las buenas nuevas lleguen a todos a nuestro alrededor.

Claves para llevar a todos las buenas nuevas:

  1. En el verso 11 se nos dice: “Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo.” Dios es el que obra, Él hace los milagros y obra a través de nosotros al igual que lo hacía con Pablo, pero para que esto ocurra tenemos que considerar que: Dios actúa para mostrar su gloria, y Él no da su gloria a otros, lo que implica que cuando actuamos debemos darle la gloria a Dios en todo. En otras palabras, la gloria de Dios estaba segura en las manos de Pablo. ¿Dios puede confiar su gloria a nosotros como lo hacía con Pablo?

  2. En el verso 9 y 10 se nos dice: “Así que Pablo se alejó de ellos y formó un grupo aparte con los discípulos; y a diario debatía en la escuela de Tirano. Esto continuó por espacio de dos años.” Durante dos años, Pablo habló de Jesús, de su obra, de la salvación, del Espíritu Santo y de las Escrituras. Durante este tiempo estudiaron, aprendieron y practicaron la Palabra de Dios. Este constancia le dio poder y libertad al Espíritu Santo para obrar en medio de ellos y llevarlos a cumplir con la misión.

Al ver estas dos claves, y al ver el relato cabe preguntarse: ¿Puede ocurrir algo así otra vez? ¿Puede ocurrir en Medellín? ¿Puede pasar que todos en el valle de Aburrá escuchen la Palabra de Dios?

La verdad es que no somos diferentes a los creyentes de hechos 19,la provincia de Asia estaba tan perdida y necesitada de salvación como nuestras modernas ciudades. Los creyentes también tenían debilidades y conflictos, pero cuando decidieron seguir y vivir en La Palabra, dejaron todo para ser guiados por el Espíritu. Necesitamos darle libertad al Espíritu Santo para que nos muestre y guía en los cambios que debemos hacer en nuestras vidas. ¿Puedo pedirle a Dios que me muestre que áreas de mi vida debo cambiar? ¿Puedo pedirle al Espíritu Santo que me escudriñe? ¿Está la gloria de Dios segura en mis manos?