Las marcas del evangelio en filipenses: la oración

Predicador: Carlos Mendivelso

Fecha: 14 de febrero.

En Filipenses Pablo nos enmarca la oración con cuatro palabras que nos motivan a hacer oraciones con olor a evangelio. Estas palabras son:

  • Gratitud.
  • Gozo.
  • Gracia.
  • Generosidad.

Ante todo, rogad por todos los hombres

Predicador: Carlos Mendivelso

 Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre, quien se dio a sí mismo en rescate por todos, testimonio dado a su debido tiempo. (1 Timoteo 2.1-6)

 

Hoy, en medio de tantas crisis en el país, se nos recuerda que como creyentes tenemos un llamado a participar en oración en primera instancia, por sobre cualquiera de las otras alternativas de participación que tenemos como ciudadanos. Especialmente a la luz de que somos ciudadanos del Reino y todo lo que esto implica.

La primera navidad

Predicación domingo

Fecha: 09 de diciembre.

Predicador: Carlos Mendivelso.

Pasaje: Lucas 1:5-25.

El ángel le dijo: —No tengas miedo, Zacarías, pues ha sido escuchada tu oración. Tu esposa Elisabet te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan.  Tendrás gozo y alegría, y muchos se regocijarán por su nacimiento, porque él será un gran hombre delante del Señor.

Esta es parte de la historia de la primera navidad, ese hecho tan transcendental que partió la historia en dos. Esta historia nos habla de fe y de incredulidad, pero sobre todo de la soberanía de Dios que escucha nuestras oraciones y que responde, pero no conforme a nuestro simple deseo, sino conforme a un gran plan mayor, que sólo él conoce y del cuál él sólo tiene el control.

De la crisis a la fe

Predicación domingo

Fecha: 04 de noviembre.

Predicador: Mauricio Borrero.

Pasaje: Habacuc 3.1-16

SEÑOR, he sabido de tu fama; tus obras, SEÑOR, me dejan pasmado. Realízalas de nuevo en nuestros días, dalas a conocer en nuestro tiempo; en tu ira, ten presente tu misericordia.

Habacuc se quejó ante Dios en los capítulos uno y dos, ahora en el tres su tono cambia pero la situación sigue siendo la misma. ¿Qué cambió el corazón del profeta? ¿Cómo de la queja pasó a la devoción sincera y con fe?

Este mensaje nos enseña tres cosas que llevaron a Habacuc de la crisis a la fe, y que nos pueden servir a nosotros:

  1. Una oración para seguir.
  2. Una historia para recordar.
  3. Un ejemplo para seguir.

La oración en el libro proverbios

El Señor aborrece las ofrendas de los malvados,
pero se complace en la oración de los justos.

Proverbios 15:8

Como hemos escuchado desde el principio de la serie de sermones sobre proverbios, el contexto general de este libro puede describirse como “la instrucción de vida de un padre a su hijo” y esto se deduce al ver la manera en la que empiezan los capítulos con el discurso de  “escucha hijo mío…”; y es en este contexto que el mayor consejo que le da el padre a su hijo es el del temor a Dios. En este podcast entenderemos que además de temer a Dios, hay una invitación mayor en el libro de proverbios que conecta a
ese “Padre” con el “Hijo” y es la Oración: La intimidad entre el Creador y su creación.

Dios se goza en la oración de los Justos y bien decía el salmista: deléitate en el Señor y él te concederá las peticiones de tu corazón. Si es la oración la oportunidad de deleite entre Dios y el hombre, y es tan necesaria como el aire que respiramos ¿Por qué nos cuesta tanto orar?.  Es paradójico que algo que produzca gozo y deleite cueste tanto.

El predicador expone en este podcast 2 causas que estorban para la oración y hace que ésta sea una carga y no un deleite:

1.)    Orgullo y soberbia: Se refleja en la manera en la que “calificamos”,
“COMPARAMOS”, “valoramos” y “vemos”  lo que tenemos y a quienes nos rodean. Cuando creemos que basta de nuestra autosuficiencia y no de la misericordia de Dios para vivir, es una señal manifiesta del orgullo; cuando la oración  que hacemos redunda en palabras como protegeME, susténtaME, AyudaME, daME, en lugar de protégeNOS, susténtaNOS, ayúdaNOS, daNOS, es una señal manifiesta de la soberbia. Y esto estorba en una relación íntima con Dios.

2.)   El pecado: bien lo dice Proverbios 28:13 “Quien encubre su pecado jamás prospera;  quien lo confiesa y lo deja, halla perdón.”. Paradójicamente cuando tenemos la oportunidad de estar en la presencia de Dios, en lugar de descubrir nuestro pecado y correr al trono de la gracia, caemos de nuevo en la oración soberbia: protegeME,
susténtaME, AyudaME, daME.

Finalmente, entendemos que oramos en el nombre de Jesús, porque por Él somos justificados, y presentados limpios delante de Dios: es por Gracia y no por obras; de no ser así, no tendríamos la oportunidad de entablar una conversación con Dios en la que tengamos deleite y gozo.

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