Honra a padre y madre

Predicador: Carlos Mendivelso

 

»Honra a tu padre y a tu madre, para que disfrutes de una larga vida en la tierra que te da el Señor tu Dios.

Exodo 20:12

 

Emparentarnos con la Sabiduría

Predicador: Raúl Rodríguez.

 Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre. Adornarán tu cabeza como una diadema; adornarán tu cuello como un collar.

Proverbios 1:8-9

 En este episodio, el predicador inicia con la pregunta de ¿qué es sabiduría?, y responde de manera simple: “sabiduría es, saber vivir, actuar, hacer y hablar en cada plano de nuestra vida, bajo la premisa del temor a Dios” , luego ilustra mediante ejemplos cómo en nuestra generación, el acceso a la información y las comunicaciones abarrotan de manera exagerada las mentes de las personas, y a pesar de ello, no encontramos sabiduría, por el contrario pareciera que entre más amigos en las redes sociales, y más información tenemos, más “extraviados” estamos de alcanzar la sabiduría de Dios.

 De manera lenta y sigilosa, la distracción de este mundo pareciera que se está llevando nuestra identidad. ¡¿Qué nos ha pasado?!, ya no hay padres que enseñen a sus hijos cómo tratar a una dama, ni hijos que quieran ser como sus padres (porque la identidad la da el grupo de amigos y su aceptación), ya las jovencitas juegan a ser madres con niños de verdad (fuera de casa encontró la palabra de Amor que su padre nunca le dijo); es una época donde escasea la instrucción, vivimos como huérfanos de la dirección de un padre y su enseñanza.

 Es necesario traer la voz de Dios a casa, si los jóvenes de esta generación crecen en ambientes donde papá y mamá hablan, afirman y valoran, entonces tendrán identidad, y esto marca la diferencia cuando hay que tomar una decisión (Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Prov. 22:6), los amigos deberían ser como los que describía el salmista (Soy amigo de todos los que te honran, 
de todos los que observan tus preceptos. Salmo 119:6-3)

 No queremos que el nombre de nuestra ciudad sea descrito como en el libro de Oseas  (Galaad es una ciudad de malhechores;  sus pisadas dejan huellas de sangre. Oseas 6:8), y para ello es necesario “emparentarnos” en casa con la palabra de Dios; y así como hay regocijo en la visita de un pariente amado,  hay que celebrar y propiciar el encuentro familiar con la palabra de Dios, proclamar el temor de Dios, aborrecer el mal y ser testigos de lo que Dios quiere hacer para esta sociedad. Sólo con temor a Dios, sólo con cada vida entregada a Él, ésta ciudad tendrá un futuro mejor.

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