El Sermón del Monte y PXVII – El prudente y el insensato

Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca.  Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. Pero todo el que me oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, y soplaron los vientos y azotaron aquella casa, y ésta se derrumbó, y grande fue su ruina. Mateo 7:24-27 (NVI).

Predicador: Carlos Mendivelso.

Hoy llegamos al final del sermón del monte y de esta enriquecedora serie que nos muestra todas las implicaciones y obligaciones de ser parte del Reino de Cristo. En esta última parte de su discurso, Jesús nos hace un llamado de atención y advertencia a ser prudentes y edificar sobre cimiento firme, y esto lo hace desde la perspectiva de dos constructores.

La clave para comprender este pasaje es entender claramente dónde está nuestro cimiento, quién es la roca sobre la que debemos depositar toda nuestra confianza y sobre la que debemos edificar nuestras vidas. Así pues, cerramos esta serie esperando convertirnos en esos hombres y mujeres prudentes, que sin importar el tipo de edificación, construyen sobre la roca verdadera.