El Espíritu Santo, el consolador

Predicador: Ronald Orozco

Fecha: 13 de abril

Pese a todo, confía en Dios

Predicador: Ronald Orozco

Entonces Job respondió al Señor, y dijo:

Yo sé que tú puedes hacer todas las cosas, y que ningún propósito tuyo puede ser estorbado. “¿Quién es éste que oculta el consejo sin entendimiento?” Por tanto, he declarado lo que no comprendía,
cosas demasiado maravillosas para mí, que yo no sabía. “Escucha ahora, y hablaré; te preguntaré y tú me instruirás.” He sabido de ti sólo de oídas, pero ahora mis ojos te ven. Por eso me retracto, y me arrepiento en polvo y ceniza. (Job 42)

El libro de Job nos muestra un camino muy real y crudo sobre la prueba, el quebranto, el dolor y nuestra relación con Dios. En Job se nos revela la fe verdadera, la que confía en Dios a pesar de las circunstancias. La fe que reconoce que Dios es bueno y bondadoso aún cuando lo hemos perdido todo.

Job reconoce a Dios como soberano, bueno y amoroso cuando aún está viviendo el absurdo quebranto en el que lo perdió todo, su invitación es a reconocer a Dios, su amor y bondad sin importar lo que estemos viviendo, por muy duro que esto sea.

Cómo sacar provecho a los problemas

Predicador: Dan S.

 

“Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada. Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie. Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace. El hermano de condición humilde debe sentirse orgulloso de su alta dignidad, y el rico, de su humilde condición. El rico pasará como la flor del campo. El sol, cuando sale, seca la planta con su calor abrasador. A ésta se le cae la flor y pierde su belleza. Así se marchitará también el rico en todas sus empresas. Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo amén.” (Santiago 1:2-12  NVI).

 

Todos tenemos problemas, y los mismos llegan sin avisar, en el momento menos oportuno, de manera que no podemos evitar. Así  lo explica nuestro predicador invitado, que también nos dice que los problemas tienen su variedad: unos sencillos, otros muy complejos,  pero para quienes tenemos a Cristo, todos tienen un propósito; ellos prueban nuestra fe, así como se refina el oro y la plata, y por otra parte fortalecen nuestra paciencia al enfrentarlos. Ellos forman nuestro carácter como el de Cristo.

Jesus y los discípulos ante la tormenta

Predicador: Carlos Mendivelso

22 Un día subió Jesús con sus discípulos a una barca.—Crucemos al otro lado del lago —les dijo.Así que partieron, 23 y mientras navegaban, él se durmió. Entonces se desató una tormenta sobre el lago, de modo que la barca comenzó a inundarse y corrían gran peligro.24 Los discípulos fueron a despertarlo.—¡Maestro, Maestro, nos vamos a ahogar! —gritaron. Él se levantó y reprendió al viento y a las olas; la tormenta se apaciguó y todo quedó tranquilo.25 —¿Dónde está la fe de ustedes? —les dijo a sus discípulos. Con temor y asombro ellos se decían unos a otros: «¿Quién es éste, que manda aun a los vientos y al agua, y le obedecen?» Lucas 8:22-25

A veces parece que la angustia con la que encaramos un problema es precisamente más grande que la dificultad en sí misma. Eso habla mucho de nuestra  fe, y ese es precisamente el tema del sermón de hoy, cómo es nuestra fe al enfrentar una crisis.

El predicador nos dice que Jesús no ofrece un viaje sin “turbulencias”, o un camino sin “piedras”, pero si asegura que llegaremos a salvo a donde él quiere llevarnos (si es que decidimos creerle y seguirlo). Él nos ofrece un plan de viaje dónde seguramente habrá tormentas, pero nos asegura que estaremos a salvo y llegaremos a destino con él.

Aunque la “tormenta” nos haga creer que Jesús está dormido, la verdad es que esto no afecta su presencia junto a nosotros ni cambia su plan de cuidarnos y llevarnos a puerto seguro. Si estás enfrentando una prueba, una crisis, una tormenta, la pregunta es ¿dónde está  puesta tu fe?, esta es la reflexión a la que nos invita el predicador hoy.