Serie Los 10 Mandamientos : El día de reposo

Predicador: Cesar Villanueva
Fecha: 19 de Abril 2015

Éxodo 20:8-11Nueva Versión Internacional (NVI)

»Acuérdate del sábado, para consagrarlo. Trabaja seis días, y haz en ellos todo lo que tengas que hacer, 10 pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señortu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo, ni tampoco tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni tampoco los extranjeros que vivan en tus ciudades.11 Acuérdate de que en seis días hizo el Señor los cielos y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, y que descansó el séptimo día. Por eso el Señor bendijo y consagró el día de reposo.

 

Día de Reposo

Predicador: Theo Donner.

 Así quedaron terminados los cielos y la tierra,
y todo lo que hay en ellos. Al llegar el séptimo día, Dios descansó
porque había terminado la obra que había emprendido.
 Dios bendijo el séptimo día, y lo *santificó,
porque en ese día descansó de toda su obra creadora
Genesis 2:1-3

En este episodio, el teólogo Theo Donner nos adentra en la en la discusión del día de reposo y su relevancia en el antiguo testamento, en su discurso explica el porqué de este día y su relación con el Día del Señor.

 En nuestra sociedad es común que el día domingo sea sinónimo de día de descanso, de “reposar”, sin embargo el descanso y el día del señor han pasado a ser el día de los centros comerciales, de ver películas y hacer compras, y porque no, hasta de hacer trabajo extra.

 Si bien el antiguo testamento fue una “sombra” o un “tipo” de lo venidero, el día de reposo es manifiesto en Cristo, al ser Él nuestro reposo, en quien podemos entrar conforme a la escritura, así lo explica el predicador. Finalmente nos advierte, ¡TENGAN CUIDADO! “si la cultura en que vivimos tiene todavía este residuo de respeto por el día de reposo en los siete días de la semana, ¡Agradezcámoslo! Y ¡Protejámoslo!” El día de reposo según la pauta que nos da en éxodo capítulo 20  sirve como un tiempo separado para Dios, un tiempo que es para Él, y que las personas no pueden usar para sus propios propósitos, ¡ES DEL SEÑOR!.

Si te sientes cansado, sin fuerzas “quemado”, “fundido” y sin ganas de seguir, Cristo es el nuestro reposo en quien podemos entrar, examina tu vida, y el lugar que tiene el descanso en tu lista de prioridades, recuerda que Dios previó de un día para descansar.

El Sermón del Monte PXII – Una vida de reposo y de serenidad

Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida? ¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos. Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe? Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?” Porque los *paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas. Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas. Mateo 6.25-34.

Predicador: César Villanueva.

Detente un minuto, serénate, respira profundo, escucha con calma este mensaje que busca ayudarnos a bajarnos de este tren de afán en el que se ha convertido la vida moderna.

Las primeras palabras de Jesús en este sermón nos llaman la atención al discurso previo, un discurso en el que se han hecho dos énfasis y que hemos visto en los mensajes anteriores de esta serie. Nos habla de: 1) el Padre; y 2) la realidad de que nuestra vida se divide en dos realidades, la realidad pública y la realidad privada, oculta. Desde esos dos énfasis se nos invita a despojarnos del afán por la vida misma y sus cosas para vivir centrados en Dios a través de tres principios:

  1. La vida y el cuerpo son dones de Dios.
  2. Para que las circunstancias no nos dominen debemos aumentar nuestra fe y llevarla a cada aspecto de la vida.
  3. Nuestro único afán debe ser buscar el Reino de Dios.