El secreto de dar con gozo: las riquezas

Predicador: Carlos Mendivelso

Fecha: 03 de marzo

 

El orgullo, una bestia insaciable

Predicador: Janeth Guerrero

“Aquella persona era como el gallo,  quien pensaba que el sol salía para oírla cantar”

(G. Elliot)

En el segundo libro de los reyes, en el capítulo cinco, encontramos una historia en la que nos reflejamos, una historia que nos habla del orgullo, el manejo del poder y los poderosos. Esta es la historia de Naamán, un hombre poderoso, que estaba en la cima del poder, la fama y la riqueza, pero que tenía un problema, era leproso.

La historia de Naamán que veremos hoy nos muestra tres cosas sobre el orgullo:

  1. La clase de persona que son los orgullosos. Sus valores, su forma de tratar y ver el mundo.
  2. El trato que Dios le da a los orgullosos. Dios no se vale de los medios y recursos de los orgullosos, él obra soberanamente.
  3. La clase de personas en las que Dios convierte a los orgullosos. Dios transforma corazones orgullosos en corazones de siervos.

Donde está el tesoro está el corazón

Predicador: Carlos Mendivelso

Hay un tema que afecta profundamente al hombre, que es causa de grandes conflictos en él, que éste evita mencionar en lo posible. Nos referimos al tema de las riquezas, su manejo y las luchas que genera tener o no tener dinero.

En la Biblia este es un tema que se menciona de forma muy amplia, porque como dijo el mismo Jesús en el pasaje que se estudiará hoy:

Pues donde tengan ustedes su tesoro, allí estará también su corazón.

Hoy veremos a través de las enseñanzas de Jesús, dos actitudes hacia las riquezas:

  • La del que tiene y pone su corazón en ellas.
  • La del que no tiene y pone su corazón en su ausencia.

Estas dos actitudes, tal como lo muestra Jesús, revelan que el problema no es la riqueza en sí, sino la forma como se anhelan, acumulan y usan.

El Sermón del Monte PXI – Dios y las riquezas

No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz. Pero si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad. Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué densa será esa oscuridad! 
Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas. Mateo 6.19-24 (NVI).

Predicador: Theo Donner.

Jesús en este pasaje presenta a un dios que aún gobierna en muchos corazones: el dios de las riquezas. Un dios que se opone al señorío del Padre en nuestra vida, tanto que como él mismo expresó en aquel monte: no podemos servirle a ambos a la vez.

En las tres secciones en que se divide este mensaje, se nos habla de:

 

  • La imposibilidad de perseguir la piedad y las riquezas.
  • Las dos formas en que podemos ver las riquezas y lo que podemos hacer con ellas.
  • La forma de profanar a este dios de las riquezas y servir al Dios verdadero.
  • La forma correcta de hacer tesoros en el cielo.

Este mensaje es un claro llamado a confiar en el único Dios verdadero, el único que da seguridad, el único que da confianza.